Cañon de las reflexiones

Reseña escrita por: Melissa Lambert
Fecha: 26 de febrero de 2017

Otra salida con Trepacerros, otra increíble aventura. Este bonito y soleado día de febrero salimos de nuestro punto de reunión de todos los domingos con dirección al Cañon de las Reflexiones, un cañon seco que se encuentra entrando por el Cañon de Casa Blanca en los límites de García, Santa Catarina y Ramos Arizpe. Una vez estacionados los coches, cruzamos una carretera, pasamos por debajo de otra y esquivamos varios alambres de púas para finalmente llegar al camino pedregoso que nos llevaría al cañon.

Sigue leyendo “Cañon de las reflexiones”

Anuncios

Nido de los Aguiluchos

Reseña escrita por Mikel Celaya
Fecha: 26 de Julio de 2014
Título alternativo: “Regreso a Monterrey”
Fotos: Mikel Celaya
Participantes: Giovanni Varela, Leire Azpilicueta, Mikel Celaya, Joaquín Cisneros, Alejandro Pantoja, y Leonardo Zamora

De nuevo, una mañana cálida despierta el rugir de una manada de intrépidos montañistas. La pantalla de Telcel es el pistoletazo de salida para disfrutar de una bellísima jornada en la montaña, bañados por el implacable sol veraniego. El nido de los Aguiluchos es el destino idílico seleccionado, fruto de un amoroso recuerdo de quien tiene el gusto de escribir esta reseña.

Allá por el 2008, don Teporingo nos sacó a pasear por esos místicos lugares escondidos, en las proximidades de nuestro precioso campo base, la ciudad de Monterrey. En una vigorosa colina en las proximidades de la Huasteca, se esconde un mundo de fantasía para los sentidos. Se trata de una cueva que atraviesa la pared, surcada por bonitas vías de escalada. Para alcanzar su ansiada sombra, basta con rappelar desde la cumbre de la montaña. Atravesarla y de nuevo rappelar hasta su base. Lo que me fascinó en aquella ocasión, fue la hermosura del lugar, ese oasis de relajo tan próximo a la ruidosa urbe. Esas sensaciones en el vacío al verte sometido a la gustosa gravedad, mientras con brío tu mirada busca la escapatoria en la cueva escondida en la inmensa pared. Recuerdos del disfrute, del placer de experimentar el sentimiento de libertad, que aquella dichosa cuerda te regala.

Mikel y Leire en el puerto / collado
Mikel y Leire en el puerto / collado

Sigue leyendo “Nido de los Aguiluchos”

La Blanca

Reseña escrita por Luis Leonardo Zamora (Fugaz)
Fecha: 28 de Abril de 2013
Título alternativo: “Dibujando y explorando mapas.”
Fotos: David Salas
Altimetría:

Ya hace tiempo me puse a dibujar la ruta para subir el cerro de La Blanca ayudado con referencias y reseñas; así que al ver que se pronosticaban lluvias decidimos ir a explorar dicha ruta, el reto lo tomamos 5 exploradores: David Salas, Alberto Arrieta, Alejandro Pantoja, Daniel Santos y Leonardo Zamora (redactor), partimos del sitio de reunión cerca de las 7:30 AM para dirigirnos rumbo a Rinconada, para dejar el auto en la gasera que está en Casa Blanca a un costado de la carretera Mty-Saltillo.

Monterrey estaba dentro de las nubes, de hecho en la carretera atravesamos la espesa neblina, para salir de ella y encontrarnos con que aquí no llovía, a pesar de que todo estaba nublado y no podíamos ver la magnitud de las montañas alrededor.

Vista a la Blanca

Sigue leyendo “La Blanca”

El Escorpión

Reseña escrita por Luis Leonardo Zamora (Fugaz)
Fecha: 11 de Marzo de 2006
Título alternativo: “Periplo III”
Fotos:
Altimetría:

Por fin se nos haría conocer el Escorpión, una montaña justo detrás de la huasteca, y que sobresale a la vista desde las cumbres de Monterrey por su altura, así que aprovechamos la invitación que nos hiciera Eduardo Treviño “el abuelo” para ascender a la cumbre en una mega-excursión, por lo que le llamó “Periplo”, pues veríamos varios paisajes en una sola excursión, y esta sería la tercera edición, que se ha estado haciendo cada año por estas fechas.

El punto de reunión fue en mi casa, partiendo de ahí a las 3:50 AM 5 trepacerros: Zahya, Oscar, Ángel, Joaquín y yo; pues debíamos estar a las 4:20 AM en la puerta del parque de la Huasteca para reunirnos con los demás, formando así un grupo de 17 expedicionarios: Eduardo, Pepe, Claudia (gallinitas), Luis, Rafael, Martha, otros más de cuyo nombre no me acuerdo, más los profesores Manuel, Guadalupe y Valentín (la prensa de Sabinas) que junto con nosotros formamos un excelente grupo.

En la huasteca pusimos agua, comida como abastecimiento en una camioneta que se iría directo hasta Llanitos, una comunidad, al pie del escorpión, donde llegaríamos luego de una larga jornada, de forma que no lleváramos mucho peso en todo el trayecto. Los demás nos trasladamos en otras camionetas hasta el inicio del cañón de San Judas, adentrándonos al cañón de la huasteca.

Dejamos las camionetas junto a unas casas a una altitud de 800 m snm y partimos a las 5:15 AM hacia el interior del cañón de San Judas, mantuvimos un paso bastante bueno, no había tiempo para detenerse, pues te quedabas atrás, y luego necesitaba apretar el paso para alcanzar a los demás. Recorrimos la primera parte del cañón por el lecho del río, había mucha grava suelta así que andábamos con el clásico sonido de nuestros pasos entre las piedritas, esto me recordaba al cañón de Casa Blanca.

Procurábamos tomar los numerosos atajos que corrían paralelos al cañón, evitando así pasos entre rocas, que se podían poner complicados, como uno que otro desnivel pronunciado entre las rocas. Así al cabo de 1 hr. 20 min. llegamos a “la virgen”, de aquí en adelante  el desnivel se intensificó moderadamente, más senderos y rocas, con menos piedritas.

Poco antes de las 7 AM llegamos a una especie de cueva donde Eduardo y Luis habían sembrado agua previamente para reabastecernos, para entonces ya el día estaba clareando, pasando de colores azul rey contrastando con las obscuras paredes del cañón, que luego se tornaron blancas. No había nube alguna en la bóveda celeste, así que nos esperaba una jornada bastante soleada, pero afortunadamente estábamos bien abastecidos.

Llevábamos dos horas de camino cuando el camino empezó a subir más para salir del cañón y llegar a una cabaña ubicada en un pequeño valle donde desembocan varias montañas y alimenta la entrada del cañón de San Judas, ahí descansamos un poco, y nos reagrupamos en un grupo puntero de 12 integrantes: Eduardo, Pepe, claudia, Luis, Manuel, Guadalupe, Valentín, Zahyra, Oscar, Joaquín y Leo; seguidos a corta distancia por Martha y Rafael.

Partimos de ahí para subir por una pendiente pronunciada dentro de un bosque de encinos, la vereda estaba muy bien marcada, pero en un descuido seguimos una vereda equivocada, pero al notar que no estábamos sobre la cuesta adecuada regresamos, aprovechando para saludar a Martha y Rafael que nos pasaron por un instante.

Estábamos en la época seca, así que había gran cantidad de hojas secas en la vereda, con sus colores dorados, la pendiente estaba bastante pronunciada, así que la vereda proseguía en forma de zigzag, poco a poco fuimos ganando altura y los pinos siguieron a los encinos, el paisaje me recordaba un poco al jonuco, pero a la vez muy distinto, arriba veíamos algunas cuevas, ya cerca de la cresta, donde las pareces se ponían más verticales, con líneas de pinos justo en la orilla de las rocas, así como las palmas que crecen en las paredes verticales, pero estos eran pinos, creciendo justo al borde de la pared.

Vimos pasar a unas cotorras serranas, especie endémica de esta sierra, Oscar y Joaquín tuvieron una bastante cerca posando para ellos en una percha; a mí me tocó ver a un Tecolote que nos guiaba por la vereda hasta llegar a una de las cuevas, la vista hacia el norte en este trayecto estuvo de lujo, me recordaba también al jonuco, pues veíamos a aguiluchos del sur, y luego mitras, para ver luego chipinque, la silla, y hasta la sierra del fraile y san miguel, incluyendo al sapo.

Llegamos al puerto “goteras” a poco menos de 2400 msnm. habiendo recorrido poco menos de 4 hrs, aquí descansamos unos 20 minutos, teníamos una espléndida vista del escorpión, que se erguía imponente, dominando el paisaje, desafiándonos a llegar a su cumbre. Bajamos del puerto por una vereda que corría hacia el poniente, en dirección al escorpión. Esta vereda es bastante larga por lo que baja pausadamente, pero tiene algunos sitios en donde es posible confundirse, y fue lo que les pasó a Oscar, Zahyra y Joaquín que batallaron un poco en una parte.

Tras cinco horas de recorrido, finalmente llegamos a “Llanitos”, una población justo al pie del escorpión, a una altura de casi 2200 m snm. donde ya nos esperaba la camioneta y los pobladores que nos recibieron de buen grado y con bastante calidez, don Eduardo era todo un personaje ahí, pues ya los había visitado varias veces antes; aquí descansamos casi media hora, luego de comer y cargar agua, para luego realizar el ataque a la montaña.

Hacía mucho sol, y esperábamos un duro ascenso, pues tristemente gran parte del bosque de pinos fue consumido en un incendio, mantuvimos un paso bastante bueno, salimos de la zona boscosa para seguir por una zona con más piedras, que se ve está recuperándose del incendio, para luego entrar a una cañada, donde regresamos al bosque, ya muy cerca del puerto “redbull”.

De ahí seguimos rumbo a la cumbre, a la cual llegamos luego de 2 horas de partir de “llanitos”, un tiempo total de 7 hrs. y media, firmamos el libro y descansamos como hora y media en la cumbre, donde dejamos una manta alusiva al “Periplo III”. Desde la cumbre del escorpión 3140 m snm, teníamos una vista increíble, al norte la silla, chipinque, mitras, aguiluchos, san miguel, el fraile (tapado por lo pinos), la calle, las nieves, la viga, la marta, el coahuilón, y la santa cruz.

Bajamos en un tiempo de 1 hr hasta llanitos, donde comimos nuevamente y rancheamos una hora más, pues nos ofrecieron huevo con papas, frijoles y tortillas de maíz recién hechas, pura vida, y nos despedimos de nuestros anfitriones.

Zahyra, Joaquín y yo cargamos agua de la noria, pero nos arrepentimos, pues no nos cayó muy bien, y preferimos no seguir tomándola. Emprendimos el regreso, faltando todavía algunos miembros por regresar, ellos ya conocían la ruta, pero nosotros preferimos evitar la noche en el zigzag, además de que Ángel no estaba muy bien, le dolió la cabeza en la cumbre.

En el camino al puerto goteras, veíamos otra montaña que nos invitaba a subirla, “La Santa Cruz”, que se erguía con una impresionante pared, nos dijo Eduardo que es un ascenso de unas 7 hrs. Del puerto bajamos por el zigzag hasta San Judas, esta parte fue muy divertida, bajábamos y bajábamos sin llegar al fin, vaya que fue un largo ascenso. Llegando a la casita descansamos mientras contemplábamos una pared vertical y a un lado la luna ya había asomado su presencia.

Ángel aún no tenía un buen semblante, tenía un tono verde, pero se aliviaba un poco con agua fresca sobre la cabeza. Seguimos nuestro avance esperando llegar con luz hasta “la virgen”, sin embargo tuvimos que encender las linternas llegando a la cuevita; aquí el camino no era complicado, estaba excelentemente marcado con reflejantes para el regreso de noche.

Así que manteniéndonos juntos llegamos a las camionetas a las 8:45 PM, haciendo un tiempo de recorrido de 15 hrs. y media desde que partimos en la mañana. Aún faltaban 4 personas por bajar, pero como Ángel no se sentía bien, Eduardo nos llevó hasta la puerta de la huasteca, donde nos despedimos.

Terminamos alegremente cansados y ampliamente satisfechos por este Periplo al escorpión.

Saludos,
Fugaz