Pico San Miguel

Escrita por: Uriel Fuentes
Fotografías: Leonardo Zamora

Una vez que ya todos nos habíamos acomodado en uno de los carros que partirían, salimos del OXXO del punto de reunión a buena hora. La parada para cargar gasolina se hizo en la primera gasolinera del camino, todavía en la zona del Tec. Una vez esto nos dirigimos hacia el lugar donde dejaríamos los vehículos, el estacionamiento de las grutas de García. El trayecto prometía ser corto porque el lugar se encuentra en las afueras del área metropolitana y a esa hora se esperaba que no hubiera tráfico. Sin embargo, no llegamos todos juntos al destino pues algunos autos se equivocaron al tomar el carril Express de la avenida Constitución en lugar del carril normal, por lo que llegaron un poco después.

Una vez todos habíamos llegado a las grutas empezamos la caminata. En el primer tramo tuvimos que caminar algunos kilómetros por el valle de las grutas en un camino amplio de terracería. El clima fresco permitía que el camino fuera muy disfrutable. Al acercarnos más a las faldas del cerro al que íbamos cambiamos de camino a una vereda que estaba un poco cerrada ya que casi no es transitada. Por lo que teníamos que irnos cuidando de los arbustos espinosos que se asomaban a la vereda para poder esquivarlos.

A medida que nos acercábamos más al cerro empezaba a haber una serie de pequeñas lomas, por lo que el camino subía y bajaba. Poco a poco empezaron a llegar las partes más empinadas donde tenías que afianzarte mejor, pues además eran de tierra suelta. El camino no era fácil de seguir pues te podías perder muy fácil además de que había otras veredas que se desviaban de la que debías seguir. Como ninguno de los que íbamos al frente conocíamos muy bien el camino en un punto nos desviamos, por lo que perdimos tiempo y nuestra delantera, al tener que regresar.

Después de unas dos horas de subida llegamos al ya anunciado chorreadero, una especie de arroyo de rocas sueltas. En esta parte teníamos que avanzar con mucha precaución pues no sabes cual paso va a ser un paso en falso que te saque de balance. Una vez pasamos el chorreadero emprendimos la subida final para llegar al puerto. La vegetación se iba escaseando y ya solo constituía de algunos arboles dispersos. Al llegar al puerto me sorprendió la gran cantidad de aire que soplaba proveniente del valle de Monterrey. El puerto es un lugar muy bonito y muy bueno para descansar pues está cubierto de césped y hay muchos árboles que dan sobra.

Finalmente emprendimos la subida final a la cima. Al principio por una ladera muy empinada hasta que llegamos a la cresta del barranco de la cima. El camino seguía por una serie de rocas a la orilla del barranco, donde se veía muy cerca el precipicio en algunos puntos. Por lo que fue pasado con mucha precaución por los que no nos sentimos muy cómodos con las alturas. Al llegar por fin a la cima la vista de 360 era extraordinaria. Al este se veía el área metropolitana en su totalidad, con sus cerros más representativos. Al oeste toda la sierra del Fraile y al sur las cordilleras de la sierra Madre Oriental.

La bajada también tuvo sus retos. En los tramos empinados y muy terrosos los sentones y las patinadas eran comunes. La bajada por el chorreadero también estuvo llena de resbaladas y caídas. Sin embargo, al final todos llegamos con muy poco tiempo de diferencia al punto de partida desde donde se veía la cumbre del pico San Miguel en donde habíamos estado ese mediodía.

 

Fotografías:

https://photos.app.goo.gl/AH8Gg9TJ8UFAGiG76

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