El Sapo (Feb 2018)

Crónica escrita por: Valeria López
Fotos: Leonardo Zamora
Fecha: 11 de Febrero de 2018

El Domingo 11 de febrero se nos dio cita ahora a las 6:30 am en el Oxxo del Tec, donde siempre nos reunimos para partir a la nueva aventura llamada “El Sapo” con 2,400 msnm.

Fue mi tercera salida con Trepacerros por lo cual me di la tarea de preguntar e investigar sobre la montaña, nada bueno encontré, comentarios y anécdotas donde decían que era una montaña muy pesada, que lo desértico te agotaba ya que no había lugares con sombra, entre otras, pero que todo sacrificio tiene una recompensa y esa era la gran vista que la montaña te regalaba.

Al llegar al punto de reunión en García donde comenzaron a dejar sus carros y los demás a prepararse para comenzar a subir, me di cuenta de que no llevaba mis botas de montaña y otros artículos importantes, por lo que me mentalicé que a pesar de los tenis para correr que llevaba iba a llegar a la cumbre. Comenzamos a subir como a las 8 aproximadamente donde todo comenzó con un calentamiento y caminata tranquila. Llegamos al lugar donde comenzaríamos a subir y a esperamos a los que iban de retaguardia, al estar juntos Luis Zamora dio indicaciones que teníamos que estarnos hidratando e ir ingiriendo comida de marcha para no perder energía y no empezar a deshidratarnos.

Todo iba bien, llevaba un paso lento para no cansar rápido mi cuerpo, Sebastián Fajardo iba de guardia atrás mío, por lo cual empecé a platicar con el y me dejo que cargaba una sandía, que me motivara a llegar para poder comer, por lo cual pensé cuantos kilos no ha de estar cargando y yo con 4 litros me estoy muriendo.

Al llegar a la primera parada de reunión que fue la cueva todos estaban descansando y agarrando energía para lo que venia, porque lo bueno apenas comenzaba, Así que comencé a respirar, tomar agua y comer. Comenzamos a seguir subiendo y nos dijeron que iba a ver cumbres falsas, pero que no nos desanimáramos, todo valdría la pena.

Igual que al principio quise irme hasta atrás para llevar un ritmo tranquilo, al ir subiendo nos íbamos topando con las falsas cumbres, nunca perdiendo la fe de que llegaríamos, mis piernas empezaban a quemarme, el cansancio era mas, el sol iba quemándote poco a poco y sin un lugar donde hubiese sombra. Mi mente decía vamos Vale tú puedes, pero mi cuerpo decía aquí quédate y no sigas. Me tope a algunos trepas que nos animaban y ahí seguían poco a poco, y no olvido esas palabras que me dijeron “si no llegas a la cumbre después te dará mas enojo que te digan que estabas a solo 20 o menos minutos de llegar, animo ya estas a nada”, por lo cual a pesar del cansancio de mis piernas y el dolor de espalda seguí subiendo hasta que me topé a Rob y me dijo ya llegaste solo te falta esto poquito, agarre fuerzas y subí rápido.

Al llegar a la cumbre y ver a todos descansar y comer me lleno de alegría, ya había llegado a la cumbre, ahora si la verdadera. Comencé a descansar y comer mi delicioso sándwich (súper sencillo, pero que sabe a gloria), la convivencia comenzó, todos platicando y aprendiendo de los demás. Zamora comenzó a nombrar las montañas que podíamos ver en la cumbre, Sebastián repartiendo de esa deliciosa sandia (muy rica, por cierto) entre otras frutas que ahí llevaban.

Valió la pena el llegar a la cumbre, la vista que teníamos era hermosa, hasta que en unas cuantas horas comenzabas a ver como todo García se comenzaba a llenar de contaminación, veías como poco a poco se van acabando los cerros para poder extraer piedra y tierra, y es ahí cuando comienzas a valorar cada cerro que subes y darte cuenta de que tenemos que cuidar más el planeta. Después de un rico descanso y toma de foto de grupo comenzamos a bajar, quise irme con el primer grupo que bajo, pero al ver la dificultad de la bajada preferí ser de las últimas. Al ir bajando mis pies comenzaban a doler, los calcetines empezaban hacer fricción con mis tenis y la tierra que se metía, me quemaba toda la suela del pie era un ardor terrible, mis pasos eran cada vez mas lentos por el dolor, ahora si todo mi cuerpo y mente estaban cansados, solo imaginaba todo lo que faltaba de bajada y me desanimaba. Llego un punto que nunca quería que me pasara, comencé  a frustrarme, ya no quería bajar, solo deseaba ya no caminar por lo que me senté en una piedra y respire, me dije, ya subiste todo esto no te puedes rendirte ni frustrar así de rápido, comencé a seguir bajando y eran caídas tras caídas, mis pies cada vez mas cansados que se me dobló dos veces uno, llegamos a la cueva donde nos esperaban varios trepas agarre fuerzas en esa parada y me dije solo piensa en llegar “EL DOLOR ES MENTAL”, al ver mis tenis note que uno se estaba rompiendo de un costado, solo esperaba que no se rompieran mas para poder llegar a los carros. El descanso de la cueva terminó, comenzamos a seguir bajando, la noche nos alcanzó y el aire frio se sentía cada vez más, la luz de las casas que estaban por los carros se veía mas cerca, solo anhelaba estar ahí, llego un punto donde mis pies ya no los sentía hasta que sin darme cuenta ya estábamos a nada de llegar. Al llegar a los carros fue una sensación de satisfacción, pensar todo lo que sufriste, la hermosa vista y las nuevas amistades que habías hecho habrían valido la pena. Nos esperaban dos ricos pasteles antes de partir, mi papá los había mandado para tener un mini convivio y algo más de comida después de esa larga bajada.

Partimos de la montaña a las 8:40 pm para regresar al Tec y de ahí cada uno a sus casas para descansar de estar gran aventura que no fue fácil, pero si muy divertida.

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