Apoyando a La Cebolla

Crónica escrita por: Gabo Méndez
Fotos: Leonardo Zamora
Fecha: 3 al 5 de Febrero de 2018

Comenzamos la mañana como todos los fines de semana. En el Oxxo de Junco de la Vega como punto de reunión. Alrededor de las 9 estábamos empezando el viaje, con todas nuestras cosas empacadas y listas. Primero llegamos al Smart de Santiago para comprar comida, agua y víveres que nos faltaban para los días que íbamos a estar de Camping.

Ya habiendo comprado lo necesario, estábamos todos juntos en el estacionamiento afuera del Smart cuando Rob (quien es el que había organizado el camping) marcó por teléfono a su contacto principal de la comunidad para avisar que íbamos en camino y que estaríamos acampando durante el fin de semana. Como buena noticia, le dijeron que tenían un cuarto con camas libres que podíamos utilizar si queramos para no tuviéramos que acampar. Al menos fue buena noticia para mi porque no iba a tener que cargar con la Tienda, Tarp, Estacas, etc… y podía bajarle un par de kilos a la mochila.

Saliendo del Smart, pasamos por Cola de Caballo, Puerto Genovevo, El Manzano, Ciénega de Gonzalez (donde Fu compró como 20 paquetes de empanadas para llevarse de regreso a Mty) y nos detuvimos en un restaurante en Laguna de Sanchez. Ya conocía el Área de Laguna de Sanchez pero nunca había comprado nada. Ni siquiera sabia si habían tiendas o puestos de algún tipo en el pueblo. Para mi sorpresa, había un pequeño restaurante y en ese restaurante nos detuvimos a comer. La comida estaba muy buena. Pedimos tacos, gorditas, refrescos y café. Mientras comíamos, Fu se puso a explicarnos con totopos como es que se llamaban las Montañas y Cerros que estaban cerca y hacia donde se encontraba cada uno.

Después de comer dejamos todo lo que ya no era necesario para el “ya no” camping en los coches que se iban a quedar en Laguna de Sanchez y el resto de nuestras cosas iban en la camioneta de Fu junto con todas las donaciones que iban para la comunidad.

El plan de logística era que Fu se iba a ir en la camioneta por el camino de terracería hasta la cebolla. Nosotros íbamos a caminar los primeros 10 km detrás de Fu y los próximos 10 km los íbamos a caminar por una vereda a través de la montaña y al final de la caminata nos volveríamos a encontrar con Fu en La Cebolla.

Comenzamos la caminata alrededor de las 12:30, con muy buen clima y sin sol. Los primeros 10 Km fueron muy agradables, caminata muy tranquila, viendo los paisajes y todas las montañas que nos rodeaban, estábamos tomando fotos, nos topamos a un burro en un cuarto de concreto en medio del camino, en fin, la estábamos pasando muy bien.

A mitad de camino, alrededor del km 10-11 (si mal no recuerdo) comenzamos a subir por la vereda. Fu continuó por el camino de terracería con la camioneta como habíamos acordado.

Para ser honestos, la primera parte de la vereda estuvo algo pesada y nos teníamos que estar deteniendo seguido para agarrar aire, beber líquidos y esperar a los que se iban quedando atrás.

En el camino encontramos varias cuevas, vimos paisajes mas increíbles que lo que habíamos visto durante los primeros 10 Km y estábamos caminando por un bosque bien fregón.

En algún punto del camino, nos detuvimos por unos 10-15 min, porque por alguna razón encontramos una zona como de 5 metros cuadrados donde había señal. La gran mayoría estaba revisando redes sociales, enviando mensajes y avisando a familiares que todo iba bien.

Justo antes de que anocheciera, encontramos un área abierta tipo pastizal, rodeada de pinos enormes y con una vista hacia Monterrey, el cerro de la silla y Santiago. Increíble!. Pienso volver algún día a esa zona solo para ir a acampar y poder despertar con esa vista.

El resto del camino lo seguimos de noche, todos teníamos nuestras Headlamps por lo que la obscuridad no era ningún problema. La verdad es que se veía super chido cuando volteabas a ver la fila de luces caminando detrás de ti

Alrededor de las 8.30 pm llegamos a nuestro destino “La Cebolla”.

Yo ya venia super cansado de las piernas, con mucha hambre y solo pensaba en cenar, acostarme y dormir.

Conocí la casa donde nos íbamos a estar quedando. La casa era de Doña Leonila y sus hijos. Ellos ya nos estaban esperando con un huevo en salsa, frijolitos, tortillas de harina y un Té de Laurel. Estoy seguro que a todos nos sentó de Perlas esa cena porque casi nadie habló, solo estábamos comiendo.

Después de cenar, nos quedamos platicando un rato con Doña Leo y sus hijos. Un rato después el sueño ya nos estaba pesando y nos fuimos al cuarto que nos tenían separado a preparar las camas, guardar nuestras cosas, ponernos ropa limpia y acostarnos a dormir.

Yo no quería batallar y quería dormir a mis anchas, por lo que preferí dormir en el piso. Desempaque mi Pad y Sleeping, me cambie de ropa y a dormir. Estoy seguro que no tarde más de unos minutos en quedarme dormido.

Al poco rato me desperté por que estaba sonando un celular y nadie se despertaba a apagarlo.

Luego me di cuenta que no había pasado solo un rato si no varias horas porque lo que sonaba era una alarma. Seguro eran como las 6 o 7 am. Intente quedarme dormido otra vez pero no pude porque los gallos empezaron a cantar y ya se podía ver que entraba luz por los huecos del techo de lámina del cuartito en el que estábamos por lo que decidí mejor levantarme, lavarme los dientes y hacerme un café. Al poco rato se levantaron algunas personas más y creo que varios se fueron a una pequeña loma a ver el amanecer. Yo preferí irme con Doña Leo a la cocina para hacerme un café y despertarme bien porque todavía me sentía adormilado.

Después de un rato casi todos se habían levantando y muchos nos pusimos a desayunar.

Cuando terminamos con el desayuno, comenzamos a prepararnos para la caminata del día.

Ahí nos dividimos en 2 grupos. Los de Espeleología se fueron a buscar las cuevas que habíamos visto en la vereda que usamos para llegar a La Cebolla. El resto nos fuimos a caminar por los valles que estaban cerca, a buscar cuevas y ver los cañones y paisajes que nos ofrecía el lugar.

Alrededor de la 1 o 2 decidimos subir a la Cumbre La Cebolla. Que si mal no recuerdo, esta a unos 2850 msnm. Ya estábamos a 2400 m, por lo que pensé que subir otros 400 metros nos iba a tomar a lo mucho media hora pero no, nos tardamos como 2 o 3 horas solo en subir. No era una caminata pesada pero era tardada porque había muchas piedras y como el camino no estaba muy caminando había muchos matorrales, cactus y espinas por todos lados.

Cuando llegamos a la cumbre, me di cuenta que estábamos en uno de los puntos más altos de la región porque desde donde estábamos parados se podía ver Monterrey, El Cerro de la Silla, El Mitras, Santiago, La Presa, Potrero Redondo, Chipitin, Allende, Cadereyta, Rayones, El Cerro el Potosí, La Viga. En fin, la vista estaba increible. Tomamos fotos solos, en grupo, selfies, boomerangs, ¡De todo!.

Despues de eso nos pusimos a bajar y nos tomo cerca de 2 horas aprox. No se como se hayan sentido fisicamente los demas pero yo sentia cansadas las piernas.

Cuando regresamos a casa de Doña Leo, nos dimos cuenta que habian llegado mas trepas en otra camioneta y habian traido las donaciones que se habían quedado en Monterrey.

Estuvimos platicando un rato, acomodando nuestras cosas, platicando con Doña Leo en la cocina cuando nos alcanzo la hora de cenar. “Cenamos” a las 5 o 6 pm porque ya teníamos bastante hambre. Cuando terminamos de comer, nos fuimos varios al cuarto a “reposar” la comida pero nos quedamos bien dormidos y nos despertamos hasta al dia siguiente.

Despertamos temprano para alcanzar a desayunar, empacar las mochilas, guardar nuestras cosas y poder salir temprano de La Cebolla para llegar a buena hora a Mty.

El plan era que los que eramos un poco mas rápidos en la caminata nos ibamos a ir por la vereda corriendo y el resto se iban a ir en las 2 camionetas por el camino de terracería hasta llegar al km 10 que era justamente a mitad del camino. Cuando llegáramos ahí, íbamos a cambiar de lugares. Los que habíamos caminado nos ibamos a ir en las camionetas y los que no caminaron ahora iban a caminar pero cuando llegamos al punto de encuentro, decidimos irnos todos amontonados en las camionetas porque se estaba haciendo tarde y no nos iba a alcanzar el tiempo para llegar a buena hora a Mty.

Recorrimos los últimos 10 km en camioneta. Yo me fui acostado descansando en la cajuela de una de las camionetas. Cuando llegamos a Laguna de Sanchez nos subimos a los carros que habíamos dejado ahí y tomamos el camino hacia Monterrey.

El viaje terminó con una buena platica de carretera, elotes, pizza de Costco, cervezas, nuevas amistades y una muy buena experiencia.

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