San Juan de los Dolores

Crónica escrita por: Elideth Iñiguez
Fecha: 27 de Agosto de 2017

El domingo 27 de agosto la alarma sonó a las 5:30 am, tenía que madrugar si quería evitar que me abandonaran por impuntual; pero a esa hora y con sueño empiezas a preguntarte si en verdad quieres ir, al final elegí que lo correcto era ir porque las mejores cosas suceden cuando te cuestan aunque sea un poquito.
Llegué al oxxo y conocí a una nueva integrante (una salida más nueva que yo), su nombre es Andy y con su plática la espera fue más amena. Empezaron a llegar todos los demás y a las 7:20 aproximadamente se empezó el arreglo de las personas en las camionetas y otros aprovechaban para comer taquitos Piedra; subí mi mochila a la camioneta de Diego y en eso siento un vacío, por instinto meto las manos en los bolsillo y si me hacía falta lo que creí, mi celular! Intenté guardar la calma para pensar claramente,  busqué en el bote de basura, entré al oxxo dos veces para preguntar si no lo había dejado ahí y desconfiando pensaba que ellos lo habían guardado, Alfredo me marcó para ver si sonaba y sabía que estaba cerca pero no lo veía; decidí que ya era tarde y que era mejor irnos, que me quedara no me iba a regresar el celular, cuando abrí la puerta de la camioneta para subirme ahí estaba en el asiento, se me olvidó que lo había dejado ahí antes de ir a la cajuela. Me dio mucha pena mi distracción pero lo importante es que estábamos listos para partir.

Hicimos la parada habitual en donde venden tacos, empanadas, galletas de maíz,etc. Justo antes de estacionarnos, Alfredo, como siempre, nos apresura diciéndonos que no compremos tacos porque es muy tardado. Diego, Marco y yo, que veníamos en la misma camioneta ya estábamos arriba con el cinturón porque pensamos que en verdad debíamos apurarnos y después de un rato, después de que casi todos los carros empezaron a agarrar camino Alfredo se sube comiendo una empanada.
Llegamos a la montaña, nos preparamos para subir y nos contamos, al principio éramos 43 pero creo que nunca más volvimos a ser los mismos, lo bueno es que la cuenta siempre fue entre 41 y 43, así que no eran muchos los perdidos. Empezamos a subir y se empieza a separar el grupo en tres: los súper intensos van al frente, los normales en medio y los que quieren llevarsela relajado al último; gracias a Dios hay puntos donde podemos descansar, comerte algo chiquito, tomar agua, convivir con todos y para algunos es tiempo para chiflar a killer.
Llegando a la cumbre la convivencia duró más, pudimos comer bien y compartir de lo que traemos con todos porque hay variedad de platillos: pasta con queso, salmón y piña, sandwich, y cosas menos elaboradas como galletas, fruta y atún, también se apreció el paisaje, hicimos una actividad de integración donde decías tu nombre, orientación sexual, estado civil y ciudad de origen, tomamos la foto grupal y a bajar.
La bajada fue muy divertida; Melissa y yo veníamos trotando por tramos pero dos veces nos quitamos para que pasaran Alfredo y David que sentíamos que nos llevaban porque iban súper rápido, David nos dijo “no se paren o me las llevo” así que decidimos hacernos a un lado y hasta Killer que siempre trata de ir cerca de él decidió quedarse atrás. Como a la mitad del camino empezó mi maratón de caídas; la primera fue la única que dolió, Melissa se detuvo para preguntarme si estaba bien, le dije que sí y me pare para seguir con ella trotando, había unos señores que conocimos en la cumbre y vieron toda la situación, pasamos entre ellos y nos dicen “¡venga, esos trepacerros son unos chingones!”, me contagiaron su entusiasmo y seguimos adelante. Había un punto de reunión, al llegar Alfredo me hace burla: “¿estás bien? me dijeron que se te movió el piso” y cuando vió que me iba a vendar ya mejor se acercó a intentar ayudar, acabando me adelanté con David y ellos esperaron a los demás. Terminamos de bajar y poco a poco empezaron a llegar los demás, todos tomaron el camino que más les gustó pero llegaron sanos y salvos.
Mientras descansamos, David empezó a hablar de unos tamales en un pueblito, yo con hambre me los imagine y se me antojaron un montón; ya estando todos ahí empezamos  a subirnos a las camionetas para llegar hasta los carros y de ahí irnos al pueblo a comer algo. Llegando al pueblo me bajé buscando tamales y no había ! poniendo atención tampoco está la camioneta de David, así que estábamos en otro pueblo, David nos abandonó. Ahí había manzanas, elotes y otras cosas; me formé por un elote y Alfredo me dice que no están tan buenos que mejor llegando a Mty comíamos algo, supuse que sería una parada rápida y cuando menos nos dimos cuenta 4 de nosotros iban caminando con el señor de las manzanas para su casa. Nos esperamos para verlos regresar y que no hayan sido secuestrados, los vimos de lejos y nos adelantamos para Mty.
Llegando a Mty nos reunimos algunos y nos fuimos a comer juntos a Carl´s Jr, recuperamos todas las calorías que habíamos perdido y hasta más. Saliendo, íbamos en la camioneta de David y mientras iba transitando la calle intentó evadir una pelota y no se pudo, se ponchó y el niño que estaba jugando se puso a llorar y Bárbara casi se pone a llorar con él.
Esto fue todo el día con trepacerros, un placer convivir con ustedes cada domingo porque cada minuto vale la pena, gracias por las enseñanzas y compartir sus experiencias.
Hasta el próximo domingo !
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