Iztaccihuatl – Citlatepetl y algo más

Reseña escrita por: Alberto Licón
Fecha: 17 – 24 de Diciembre de 2016

El día 17 del mes de diciembre, con el cielo aún oscuro y  las calles de la ciudad aún en calma, iniciaba la travesía que habíamos de afrontar 7 trepacerros, Javier, Ángel, Mandy, Gaby, Edgar, Fabián y yo (Licón) más adelante se nos unirían más trepas. Acordamos reunirnos en casa de Javi a las 6 am para acomodar todas las mochilas, afinar los últimos detalles y a las 7:00 am partir hacia la tierra de nuestros ancestros y  para algunos, por primera vez, conquistar  los majestuosos volcanes.foto-1

Así lo hicimos, para las 7:30 am ya estábamos sobre la carretera que  dirigía el rumbo de nuestras ilusiones. El viaje fue  largo, alrededor de 13 horas, pero la pasamos muy ameno ya que platicábamos anécdotas de montaña o simplemente sucesos de la vida, los cuales se convertían en chistes, burlas y risas. También sabíamos a lo que nos enfrentaríamos, por ello algunos pedíamos  consejos a Javi, y pasadas las horas aprovechábamos para descansar  y dormir un poco ya que todos habíamos madrugado.foto-2Poco a poco el paisaje que nos rodeaba iba tomando forma, atravesamos  las tierras áridas de San Luis potosí, la modernidad de Querétaro, y así sin más, el sol se comenzó a esconder a nuestras espaldas y con la llegada de la noche, arribamos a Cholula puebla, nos dirigimos directo al centro de la ciudad ya que recogeríamos a Sam “el trota mundos”, él sería el 8vo trepa que conformaría la delegación de monterrey.  Ya todos listos, nos dispusimos a buscar un buen lugar para cenar, encontramos un restaurant el cual no recuerdo el nombre, allí decidimos compartir alimentos, pedimos carne, tortillas de maíz, pan árabe, cebolla, salsa, y demás condimentos. Pero lo que más compartimos fueron más risas mientras cenábamos ya que casi cualquier comentario que hacíamos era un buen motivo para hacer bulla, a tal grado que la gente se nos quedaba viendo.

Ya con el estómago lleno y las aspiraciones intactas fuimos directo a las faldas del volcán iztaccihuatl para acampar, allí pasamos nuestra primer noche. Armamos el campamento en una  zona  rodeada de pastizales y prominentes pinos, la temperatura era más que fresca quizá uno 7° o 10°, se veía el vaho de nuestras respiraciones. Inmersos en la oscuridad solo rota por las pequeñas luces que emitían nuestras head lamps, el ir y venir de cada integrante y el ladrido lejano de un perro que nos escuchaba, levantamos nuestras casas de campaña y con prontitud nos dispusimos a dormir en el silencio y quietud de la noche. Noche incomoda por cierto, ya que Mandy decidió que quizá sus mochilas podían pasar frío o enfermarse y opto por meterlas a la casa, con el transcurrir de las horas dichas mochilas se encontraban más cómodas y espaciosas que mi compañero Edgar y yo, aunado con la postura incómoda en la cual duerme Mandy, no teníamos siquiera manera de movernos.

Alrededor de las 7:20 hrs del domingo 18 de diciembre, ya no podía conciliar el sueño así que mejor me levante. Salí de la casa y contemple un cielo azul y despejado, los enormes, verdes y ancestrales pinos bañados por la luz matinal, los pastizales que brillaban por causa del sereno y los rayos de sol, la vida que toman los bosques con las aves que cantan y vuelan, el viento que agita una y otra vez las ramas, y el ruido que dejan el pasar de carros a una no lejana distancia de donde nos encontrábamos ya que había una carrera en el iztaccihuatl. Camine por los alrededores durante una hora contemplando el paisaje, imaginando las cosas que pudieron haber sucedido siglos atrás en esas tierras. Al volver me encontré con Sam, charlamos un poco sobre lo flojos que son nuestros compañeros pues seguían dormidos, me conto su experiencia en el nevado de Toluca pues él hacía dos días que había hecho cumbre y le ayudaba a reparar su casa de campaña.foto-3Almorzamos juntos, preparamos huevos con jamón y quesadillas, para la 1 de la tarde ya teníamos el campamento levantado, ya que iríamos a esperar  a que terminara la carrera y nos dejarán pasar a la joya donde acamparíamos por segunda vez y ahora sí atacar la primer cumbre. Hasta las 16:30 hrs  nos permitieron el paso y en ese lapso se incorporó Patrick, ya éramos 9 trepacerros, una vez en la joya preparamos el campamento y nuestra mochila de ataque, algunos fueron a aclimatar y caminaron un poco, otros calentábamos chocolate con malvaviscos así aguantábamos el frío que poco a poco se dejaba sentir. A las 19:00 hrs nos dispusimos a dormir ya que Javi nos comentó que la hora para despertar serían las 2:00 hrs y a las 3:00 hrs comenzar con el primer ascenso.

Iztaccihuatl

Casi al unísono las alarmas de todos comenzaron a sonar a las 2:00 hrs del lunes 19 de Diciembre, de inmediato el sueño se alejó e inició el ritual de   cambiarnos, colocarnos pantalón, segunda capa, polainas por si se ocupaban, botas y demás indumentaria. A las 3:40 hrs  por fin nos encaminábamos a la primer cumbre, comenzamos a caminar en la oscuridad sobre una vereda poco marcada entre los pastizales, el frío se hacía sentir quizá por debajo de los 0°, las respiración de todos era un poco agitada en lo que el cuerpo comienza a aclimatarse, al principio seguíamos a Javi era el guía, pero decidió que   Sam se colocara a la cabeza del grupo y nos guiara para él esperar a los primeros que comenzaban a rezagarse.

Caminados 40 minutos el grupo ya se había dividido en dos, al frente íbamos Sam, yo (licón), Mandy, Patrick, Ángel y Fabián,  llevábamos una buena distancia del segundo grupo así que hicimos una parada para esperar, en ese momento que esperábamos Javi se acercó a nosotros acompañado de Edgar y nos comentó si alguien estaba dispuesto a regresarse al campamento o él mismo lo haría, ya que Gaby llevaba un paso lento y se notaba demasiado cansada, la altura le estaba cobrando factura, le hizo la observación que con ese paso no sería posible que hiciera cumbre ese día y no estaba dispuesto a dejarla regresar sola, el silencio fue sepulcral todos nos quedamos sorprendido y pensativos , la primer solución que surgió fue que Ángel o Mandy nos guiaran ya que ellos ya habían ido, pero de inmediato se descartó ya que  habían hecho cumbre anteriormente pero por un camino distinto del que recorríamos. Nuevamente quedó el grupo en silencio por unos segundos y de la nada Edgar valientemente se ofreció a regresarse, fue el héroe de todos, esperamos a que Gaby se incorporará al grupo y al hacerlo Javi le comentó que Edgar se regresaría con ella, les permitiría seguir a paso lento, hasta las rodillas del izta y si era demasiado cansado y tarde deberían de optar por regresar sí o sí, continuamente los estaría monitoreando a través de radios ( los cuales nunca funcionan), Gaby no objeto en ningún momento las condiciones que le imponían y una vez establecidas las reglas nos dispusimos a continuar con la marcha.

Justo cuando el alba comenzaba a despuntar llegamos al refugio que se encuentra antes de ascender las rodillas del izta, el grupo llevaba un paso constante y  aprovechamos para descansar quizá unos 5 o 10 min. Al ponernos en marcha iniciamos el ascenso sobre un chorreadero el cual fue muy demandante para todos, demoramos una media hora o quizá  un poco más en subirlo por completo ya que con cada paso que dabas te deslizabas y  necesitabas reponerlo con dos y así lograr avanzar. Antes de llegar a la cima de las rodillas fue necesario cruzar un pequeño tramo de escalada la cual realizamos sin problema todo el grupo no por ello dejo de ser cansado, y mientras lo hacíamos en el horizonte aparecía una pequeña e incipiente franja anaranjada que se desvanecía entre la diversa gama de azules que tiene la mañana, el sol por fin quería formar parte de nuestra aventura y nos mostraba un amanecer sublime, enmarcando a lo lejos el Pico de Orizaba y la ciudad.foto-4Y al llegar a la cima de las rodillas, a nuestras espaldas, como si nos custodiara o quizá celoso de recorrer a su amada, se alzaba el Popocatépetl, lanzado pequeñas humaredas, envuelto entre las nubes que no hacían más que resaltar la belleza y el contraste del entorno que no todo el mundo tiene el privilegio de mirar y recordar.foto-5Caminamos sin darle importancia a la hora, solo con la idea de llegar lo antes posible a cumbre, poco a poco el cansancio se iba acumulando en cada uno de nosotros era un constante subir y bajar crestas, el grupo se fue separando cada quien siguiendo su ritmo. Sin darnos cuenta llegamos a la panza del Izta, se encontraba con una buena capa de hielo y por ello Javi nos dijo que nos colocáramos los crampones para practicar ya que algunos era la primera vez que lo usábamos. Al cruzar la Panza y mientras nos quitábamos los crampones nos dimos cuenta que eran ya las 10:00 hrs, lo estábamos tomando con demasiada calma ante eso Javi nos hizo saber que la hora límite para hacer cumbre serían las 12:00 hrs, fue como un zape bien dado para todos. Desde ese momento todos por propia decisión apresuraron la marcha aunque a  algunos ya la altura les hacía difícil las cosas, Fabián  se fue rezagando, Sam y yo nos despegamos del grupo ya que teníamos un ritmo un poco mejor, realmente teníamos la consigna de ya no hacer tiempo y llegar a cumbre cuanto antes. Para las 10:52 hrs Sam y un servidor por fin estábamos pisando la cumbre del Iztaccihuatl, nos felicitábamos, alentábamos mediante señas al resto del grupo que se aproximaba, disfrutábamos la vista que se nos presentaba y recobrábamos fuerza para el regreso. Cada uno  fue llegando a la cumbre y era bien recibido por los que se encontraban allí, con un abrazo, una palmada en el casco, una chocada de mano, una sonrisa o una palabra eran las formas de  felicitarnos mutuamente. Estando 7 trepas en la cumbre, nos dispusimos a descansar un rato, tomar fotos, platicar, nos preguntábamos si habrían regresado con bien al campamento Gaby y Edgar.

 Cuando ya nos disponíamos a regresar, caminados unos 5 minutos, a la distancia se divisaban unas siluetas conocidas. Para asombro de todos Gaby  no se habían dado por vencida y era alentada por Edgar, estaban por llegar a la cumbre y todos nos alegramos por ellos ya que era algo que no esperábamos y esa era la intención del grupo llegar todos y conquistarnos a nosotros mismos antes que a la cumbre, Javi decidió esperarlos y regresar con ellos. El resto del grupo opto por continuar con el descenso, el mismo fue casi sin pensarlo el cuerpo parecía que caminara por sí sólo. El grupo se desbalago, ya que algunos comenzaron a resentir el cansancio, Fabián vomitó en varias ocasiones, Patrick tenía un fuerte dolor en las rodillas, Mandy los custodiaba y el resto solo seguía caminando.foto-6Poco a poco cada miembro fue llegando de regreso a la joya, rápidamente nos cambiábamos por ropa un poco más cómoda, alistábamos nuestras pertenencias para partir antes de 21:00 hrs ya que después cerraban las puertas, para las 20:30 ya todos montados en la camioneta y en silencio la mayoría dormitando por el cansancio emprendimos la huida del izta con rumbo a tlachichuca, llegaríamos al hostal de “Canchola” un muy buen amigo de Javi, quien nos contó un poco sobre cómo lo conoció, en el trayecto hicimos una parada en un puesto de tacos para cenar, fue un lío pedir algo, ya que si pedias una campechana te decían que tipo de carne quiere, las quesadillas no tenían queso, no te podían vender una orden tenía que ser taco individual xD. Con los estómagos llenos arribamos con “Canchola a la 1:30 hrs del Martes 20 de Diciembre y apenas bajamos de la camioneta todos nos dispusimos a dormir en una muy cómoda cama, como si fuese un premio a la caminata que realizamos.

No sé por qué razón no puedo despertarme tarde y para las 7: 00 hrs ya estaba levantado, Salí a la camioneta a buscar ropa y bañarme cuando por la espalda, “Canchola” me la hizo de pedo. Aún no tenía el gusto de conocerlo en persona  solo había escuchado de él. Temerario se dirigió a mí –hey!  Cabrón que estás buscando allí?!  con serenidad lo mire y le conteste – mis cosas! no dijo nada más, le había ganado el primer encuentro. Saliendo de bañarme con los ánimos recobrados pues el agua caliente reanima el espíritu, volví a encontrarme con “Canchola” Mientras tomaba una postura de boxeo y lanzando el clásico uno dos  sin pensarlo me dice- Ahora si cabrón ya no estas ocupado!. Solo pude reírme y pensar ¿qué pedo?, cuando igualmente me ponía en guardia se ríe y me pregunta ¿Dónde está el maricón de Javi? , no hice más que reírme aún más pero ahora acompañado por él. Le señale el dormitorio donde se encontraba Javi aún dormido y se rió mientras se alejaba.

Durante el transcurso del día se uniría otra delegación de trepacerros  provenientes de la ahora Ciudad de México. Mientras eso ocurría, nos dispusimos a almorzar, primero recorriendo las calles de tlachichuca hasta llegar al mercado principal. Llenos de quesadillas, tortas de milanesa, caldo de res y sobre todo contando entre todos la experiencia vivida el día anterior se nos fueron las horas de almuerzo. Por la tarde llegaron los TrepaCdMx entre ellos Diego, Fabián, Ali, Román y  Nayeli.

Acomodamos las cosas y nos montamos en la camioneta con rumbo al Citlalteptl 14 trepas buscaban la cima. El día comenzó con un clima muy agradable, fresco pero con el cielo despejado y con el sol sobre nuestras cabezas. Justo cuando partíamos hacia el Pico, el cielo comenzó a nublarse, a la distancia las faldas del volcán comenzaban a desvanecerse entre las espesas nubes que se paseaban cargadas de agua, la temperatura descendía y el viento se agitaba estrepitosamente conforme nos acercábamos, el camino comenzaba a humedecerse y la camioneta tenía dificultades para avanzar pues las primeras gotas de lluvia caían en nuestro andar. De un momento a otro la tierra que al comenzar se levantaba en moletas polvaredas  , ahora no era más que fango, el cual por unos instantes detuvo el avance de la tropa pues para la camioneta le era imposible abrirse paso por el accidentado camino a tal punto que después de varios minutos e intentos fallidos,  Javi optó por buscar otro sendero y así continuar. Cinco trepas amontonados en la caja de la camioneta y a la intemperie, éramos  testigos de los cambios climáticos que nos tomaban por sorpresa.foto-7Al llegar al refugio,  ya se encontraba gente acostada en el mismo (montañistas de Holanda, Suecia y demás nacionalidades), de inmediato  bajamos nuestras mochilas siempre procurando  hacer las cosas de tal manera no afectar a los montañistas  pero el ajetreo era grande. La parte superior del refugio estaba a nuestra total disposición así que tendimos nuestros sleeping bag, dejamos la mochila de ataque lista, nos vestimos para dormir cómodos y calientes, ajustamos las alarmas de los celulares y cuando teníamos todo listo para descansar, se acerca Edgar diciéndome- Licón a cenar!. En un cuarto aledaño al refugio habían estado preparando quesadillas y desmenuzando pollo. Y como aliciente de todos preparamos chocolate caliente con malvaviscos, el recipiente pasaba de mano en mano alejando  por momentos el frío.foto-8

Citlalteptl

Nuevamente a las 2:00 hrs del Miércoles 21 de diciembre, con las ansias dominando nuestros sentimientos nos alistamos para atacar la cumbre del Pico, esta vez aunque éramos más miembros el estar listos fue más rápido. Salvo para Ali, quien justo antes de iniciar a caminar preguntaba si no desayunaríamos.

Como verdadero equipo nos reunimos alrededor de Javi afuera del refugio, que pese al viento, el frio y la incomodidad que presenta  esas horas de la madrugada, nos dirigió unas palabras de motivación para todos y nos explicaba cuál sería el plan de ataque. Nos dejó ver que todos teníamos las condiciones para hacer cumbre, estábamos fuerte físicamente, no habría prisa por llegar a la cumbre y cada uno podía contar con el compañero ante cualquier adversidad pues sin conocernos todos, no había más que muestras de compañerismo y sobre todo disposición para acatar las decisiones que tomara nuestro guía. Diego se ofreció en ir de reta cuidando a los que fueran rezagándose, Javi iría dirigiendo a los que fueran delante del grupo.

Sin más pormenores iniciamos la caminata en la oscuridad,  bajo estrellas luminosas y la luna resplandeciente que nos mostraba la silueta del aún lejano glaciar. El terreno en un principio era terracería suelta, con piedras que se postraban a las orillas del sendero que recorríamos. El silencio imperaba en el grupo, quizá se debía a que todos estaban concentrados en caminar o cada uno imaginaba como sería el momento de llegar a cumbre. Hicimos varias paradas para esperar al grupo que llevaba un ritmo más lento. Nuevamente Sam iba a la cabeza, seguido por Román, yo (Licón), Ali, Mandy, Patrick Ángel, Javi, Fabián (cdmx), Edgar, Fabián el “ Casi vikingo”. Detrás venía diego acompañando a Nayeli y Gaby. Conforme ascendíamos cada vez era más frecuente ver pequeños montículos de hielo y sin darnos cuenta estábamos inmersos en hielo, el caminar se hacía lento ya que muchos sufríamos resbalones al pisar el hielo. Justo antes de llegar a la zona denominada como “ El laberinto” hicimos pausa ya que Javi nos comentó que ya era necesario utilizar los crampones los cuales en un principio se usarían únicamente en el glaciar. Hasta ese punto probablemente llevábamos  Una hora de recorrido, llevábamos un buen paso, el ánimo de todos era muy bueno ya que aún el cansancio no formaba parte del grupo.

Atravesamos el laberinto sin mayor dificultad, seguíamos a Sam quien se habría paso por entre el hielo, las rocas y la oscuridad, en ocasiones Javi le orientaba e indicaba el camino a seguir. Así transcurrieron las siguiente horas uno detrás del otro, pisando en la huella que el compañero de adelante dejaba, bordeando las salientes que no topábamos en el camino. En ocasiones levantaba la vista y podía ver en la lejanía las luces de head lamps de montañistas que habían emprendido su ascenso horas antes que nosotros.

Como si hubiese estado escondido apenas terminar de subir la última pendiente del laberinto, por fin se dejó ver en plenitud el gran glaciar, parecía una combinación extraña pues el sol emitía sus primeros rayos de luz, el juego de luces y sombras era asombroso, realzaba los pequeños detalles que definían la forma del glaciar, dejaba ver ángulos en las rocas que hasta ese momento se encontraban ocultos. Podíamos distinguir a los montañistas que estaban a mitad del glaciar, lo pequeño que somos y la imponencia  de la gran masa de hielo que se alzaba frente a nosotros. Nos reagrupamos justo en la base, Mandy tenía la sensación de querer llorar así que pidió un abrazo a Edgar e inconscientemente el grupo se abrazó por completo, nos gustaba la vista, pero disfrutábamos la compañía de cada miembro. Los ánimos seguían aflorando y las ansias se multiplicaban pues ya faltaba menos para la cumbre. Antes de iniciar el ascenso del glaciar Javi sarcásticamente se le ocurrió decir. – Son dos chupones lo que hay que subir-. En su momento me pareció que sería sumamente fácil debido a la comparación horas después constataría  que  serían más de dos chupones debido al desgaste. Di un último vistazo al glaciar y deje escapar un suspiro.foto-9

foto-10Cuando iniciamos el acenso al glaciar no encontramos mayor dificultad, así anduvimos simplemente caminando con la cumbre en nuestros pensamientos. Pasada una hora nos encontrábamos a mitad del glaciar y  aunque el sol ya hacía tiempo comenzaba a despuntar el frío era mayor, fuertes ráfagas de viento  helado acompañaban nuestro ascenso y con forme pasábamos tiempo entre el hielo, los pies comenzaban a resentir el frío. La nariz tomaba un tono morado y los labios le hacían segunda. Las manos aunque llevábamos guantes se sentían un tanto heladas y más cuando por alguna razón necesitabas quitarte el guante.  La altura comenzaba a hacer de las suyas, el esfuerzo que realizaba era mayor, era necesario hacerr más respiraciones para poder caminar. Delante de mí estaba Sam, Román y Ali a quienes veía avanzar y tomaba de referencia para guiarme. En ocasiones miraba hacia atrás  y veía al resto de mis compañeros , algunos descansando otros con determinación ascendiendo. Fue justo en ese momento estando a la mitad del glaciar que el reto se volvió más demandante.

La mente comenzaba a jugar con tus sentidos, sabía que caminaba pero cuando buscaba referencia de cuanto había avanzado parecía que estaba justo en el mismo lugar, como si el desgaste realizado no tuviera frutos. Veía a mis compañeros delanteros avanzar y sentirme estancado, El frío que tenía en los pies era lo que más estaba en mi cabeza, los notaba sumamente helados no podía ni engurruñarlos. Fue en esas instancias minutos y metros después cuando Ali quien iba delante de mi comenzó a descender el glaciar, al cruzar por un lado mío le pregunte ¿qué sucedía? ¿Porque estaba regresando? Solo me dijo que ya no aguantaba el frío y la cabeza le dolía que prefería regresar, más abajo Javi trató de convencerlo de seguir los dos a ritmo más lento, a lo que Ali se negó y opto por seguir bajando. El resto del grupo siguió con paso decidido hacia la cumbre pues el proceder se volvía monótono caminar y solo caminar.

Transcurrieron los metros y las horas  cuando los primeros del grupo se perdían de la vista al llegar a la cumbre, Los últimos metros con la cima por fin divisada y con el cansancio acumulado fueron los más difíciles, el cuerpo se movía más lento de lo que uno deseaba y el frío no daba tregua para hacer las cosas más fáciles. Pero una vez llegado a la cumbre la satisfacción es indescriptible, cada gota de sudor, cada temblor del cuerpo, cada inhalada y exhalada, cada paso valieron la pena. Las felicitaciones y la alegría de los que nos encontramos (Sam, Román, Mandy y yo) son memorables. Después de disfrutar de los valles, el cráter que enmarca la cima del volcán, de valorar el esfuerzo realizado y sobre todo descansar decidí bajar.  Mientras comenzaba el descenso  me topé con Javi y en un sincero abrazo, nos felicitamos y aproveche para agradecer la oportunidad que nos había brindado a 14 trepas. Poco a poco el resto de trepacerros comenzó a desfilar por la cumbre Patrick, Fiaban, Nayeli, Ángel, Fabián “el germano”, Edgar y Diego, quizá viviendo las mismas sensaciones que en mi se produjeron al  haber hecho cumbre pues 12 de 14 logramos llegar al punto más alto de México.foto-11El descenso fue mucho más fácil, no sin dejar de ser tedioso, pero ya la peor parte había pasado a la historia y ahora solo quedaba en la memoria ese grato momento. Mientras bajaba encontré a Sam  quien ayudaba a Gaby a bajar el glaciar, el miedo debido a que tenía flojo unos crampones le impidió continuar con su ascenso y optó por bajar. Una vez bajado el glaciar el resto del descenso fue muy rápido y sin complicaciones, el frío dominado por el calor del sol se había alejado, para las 14:00 ya estaba el primer grupo de nuevo en el refugio, cambiándonos y alistando las cosas para partir con rumbo a “canchola nuevamente”. Antes de ponernos en marcha decidimos hacer perdurable ese momento que todos compartimos con la satisfacción de habernos superado y poder regresar sin ningún percance.foto-12 Al llegar con “ Canchola” tomamos un buen y merecido baño de agua caliente, cenamos y brindamos como Dios manda , acompañado de una muy amena platica en la cual contábamos nuestras experiencias e impresiones. Descansamos sin preocupación alguna.foto-13A la mañana siguiente como de costumbre para las 7:00 hrs del jueves 22 de Diciembre ya estaba despierto. A medio día fuimos a almorzar licuados y tortas, el resto del viaje es historia, caí en una fuerte infección del estómago y solo iba en calidad de bulto a las paradas  que teníamos Programadas, esa noche nos hospedamos en Puebla, Edgar, Fiaban “el power ranger”, Javi, Mandy y Ángel fueron a pasársela de lo lindo por todos los antros de la ciudad mientras yo yacía tendido en la cama del hotel.

Partimos hacía Querétaro al mediodía del Viernes  23 de Diciembre y en el trayecto de Puebla a Querétaro tenía temperatura de 39.8°, sin algún lugar al cual poder llegar para alguna revisión médica solo quedó esperar hasta llegar a Querétaro, allí me llevaron a una similar, cosa que les agradezco enormemente pues en todo momento estuvieron al pendiente, dándome medicamentos de nuestro botiquín o más bien dopándome con cuanto medicamento se topaban, toallas con agua para la fiebre y localizando a un médico amigo de un amigo de Javi. Dicho amigo nos hospedó en su casa y nuevamente los Trepas se lo dieron sin miedo al que dirán, armaron una carne asada. Por mi parte tendido en el sofá cama en la planta alta con vómito y temperatura.

Para las 17:00 hrs del sábado 24 de diciembre, después de 6 hrs y haber madrugado llegamos a la Ciudad de Monterrey, el viaje de regreso fue más tranquilo pues ya todos veníamos cansados, pero no por ello dejábamos de contar chistes y gastarnos bromas los unos a los otros cuando se presentaba la oportunidad.

Fue así como 7 Trepacerros  compartieron una semana de sus vidas, para aprender,  conocer, ayudar pero sobretodo aportar un poco de si,  para conseguir  una meta que si bien era personal de cada integrante, era la meta en común que mantuvo unido al grupo en todo momento.

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