Hoya de las Huahuas

Reseña de Hoya de las Huahuas
Fecha: Sábado 21 de Mayo 2016

La salida final del área de espeleo sería ir al sótano de las Huahuas, ubicado en la Huasteca potosina, y conforma uno de los 3 sótanos más profundos del país; Huahua en Huasteco significa Guacamaya, sin embargo, la extracción de espécimenes dejó sin estas hermosas aves al sótano que lleva aún su nombre. Para esto la mayor parte del grupo se había ido desde el miércoles y se fueron a nadar a las cascadas de Micos, pero ya no les alcanzó el tiempo para ir a Tamul.

Conformamos un grupo de 16 exploradores: Isabel Grajales, Melani Klee, Anilú Salazar, Juan Roberto Valencia, Angel Ramírez, Edgar García, Alan Muñoz, Mario Hinteregger, Juan Ortegón, Claudia Silva, Clement Castillo, Miguel Elizondo, Gerardo García, Carlos Cervantes, Jorge Olivas, y Leonardo Zamora (redactor), además de la Kuba; quienes nos reunimos en cd. Valles en la mañana del sábado 21 de Mayo; para trasladarnos hacia Aquismón (Tamápatz), parando sólo para desayunar unas gorditas “pura vida”.

Equipo completo Huahuas 2016, falta la Kuba
Equipo completo Huahuas 2016, falta la Kuba

El camino ya está totalmente pavimentado hasta el poblado, donde dejamos estacionados los vehículos (11:00 AM), pagamos el derecho de entrada y de acampada, además de contratar a unas personas para que nos ayuden a cargar con los 500 metros de cuerda que llevamos y cosas pesadas.

Ya era cerca del mediodía cuando empezamos a caminar, ya era tarde, pero tendríamos oportunidad de entrar, la caminata cargando todos los implementos del campamento fue agotadora, aunada a la alta humedad, me recuerdo con la respiración agitada, debido a que no podía respirar con tanta humedad, tanto que los cargadores me preguntaban si yo fumada.

Fue una caminata muy agradable, la selva es realmente muy tupida, había estado lloviendo, así que todo estaba húmedo y muy rebaloso, los niños y cargadores hablaban en un dialecto Huasteco, que no recuerdo el nombre. Como era sábado los niños no habían ido a la escuela, donde me dicen que en primaria si hablan en su dialecto, el cual además está escrito en algunos libros, pero ya en secundaria todo está en español; sin embargo uno de los niños no sabía hablar bien el huasteco del todo.

Instalamos el campamento a unos metros del pozo (12:40 PM). Procedimos a instalar dos tiros; mientras un grupo usó la cuerda de 200 metros en el labio inferior del pozo, aquí el rapel sería de 165 metros aprox., el otro instaló una segunda línea con la cuerda de 300 mts. En el labio superior, este rapel sería de 202 mts. Aprox.

La forma del sótano es ovalada, una bóveda enorme muy ancha, donde la base es casi el doble que la boca del pozo, pero en un costado se abre un boquete enorme, un poco más ancho que la boca misma para bajar aproximadamente 170 metros más.

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Demoramos mucho en instalar la línea 2, tanto que Juan luego de que bajara la mitad de la gente del grupo 1, nos vino a ayudar a instalar nuestro tiro. Mientras tanto admirábamos las bandadas de vencejos y cotorros que sobrevolaban en el sótano, además de una familia de halcón peregrino que cazaba frente a nosotros en la boca del sótano y anidaba en las paredes del mismo. Fue un espectáculo memorable, si bien los vencejos vuelan a gran velocidad, cuando atacaba el cazador se sentía una ráfaga imponente, me tocó verlo cazar una presa a 5 metros de mí, no me percaté de él sino hasta escucharlo, para ver cómo sujetaba a su víctima y volar de regreso a su nido y alimentar a la cría.

Me tocó bajar desde la línea dos, en el labio superior del pozo, bajé un par de metros hasta el fraccionamiento y poder tejer mi marimba, para iniciar mi descenso, al bajar un par de metros más fue que me di cuenta de que el anclaje estaba puesto sobre un techo de unos 4 a 5 metros de ancho, y se adentraba como unos 30 metros, fue una sensación increíble,  pareciera que el techo era algo como un cascarón de huevo, y claro fuimos la envidia de quienes bajaron por el otro tiro.

Demoré como 24 min. En descender hasta la base, para esto ya estaba subiendo la primer pareja por la línea 1, el siguiente en bajar quitó una barra y pudo bajar más fuido. Ya abajo, procedimos a explorar, la mitad más iluminada presenta mucha vegetación, compuesta por plantitas, y helechos, la otra parte menos iluminada dejaba al descubierto la piletas de guano de ave, además de un olor peculiar; en esta ocasión no bajaríamos más profundamente por el segundo tiro, pues iniciamos muy tarde y no alcanzaríamos a hacerlo. Ahí en la oscuridad sólo escuchábamos el fiestón de los vencejos sobrevolando en sus nidos.

Alan enfriando la marimba en el rapel
Alan enfriando la marimba en el rapel

Para el ascenso lo hicimos en parejas, subí junto con Juan y avanzamos bastante fluido, y mientras tanto apreciamos una segunda sorpresa increíble, y es el la luz de la luna iluminaba la pared, la cual presenta manchas y sombras que en conjunto forman un enorme mural de unos 60 metros, donde se apreciaba a un hombre vestido de forma prehispánica con un cántaro o vasija elevado en alto con sus brazos, a modo de ofrenda a sus dioses, justo en la pared contraria de la segunda abertura.

Llegando a la cima nos sentimos realizados por la increíble experiencia que acabábamos de realizar, quedándome sólo el gusanito de haber explorado más. Nos dirigimos al campamento para cenar o recuperarnos y cambiarnos para dormir un poco, estábamos completamente empapados de sudor; debíamos caminar con cuidado para evitar que se nos subieran las hormigas, pues estaban muy activas y agresivas.

Vista hacia la segunda caverna
Vista hacia la segunda caverna

En el fondo del pozo, al estar sentados y bañados en sudor, ya empezábamos a sentir el frío, pero en la parte superior el calor y humedad eran implacables, pero no esté permitido acampar abajo; minutos después de que llegará la última pareja empezó a llover y debimos poner el techo de la carpa, fue una lluvia ligera, pero afortunadamente sirvió para refrescar el ambiente y dormimos mejor. Juan Roberto había tenido problemas con su arnés de pecho y subiendo, pues se tronó, así que tuvo que bajar y pidieron les enviáramos uno de repuesto; ya era domingo, con el sueño recuperamos nuestras fuerzas.

Me desperté algo tarde, para ver el espectáculo de los vencejos salir en espiral, para vencer la gravedad en una onda y evitar así el cansancio y ser víctimas de los halcones listos para la caza. Cabe decir que 5 de los miembros sufrieron un ataque silencioso de una horda de mosquitos, parecía que tuvieran varicela, totalmente picoteados. Isabel bajó quedando sola en el pozo, y armemos un sistema de rescate para subirla con todo y la cuerda; desmontamos ambas líneas de rapel, así como el campamento, para emprender el regreso.

Ya en el poblado, nos reconfortamos con aguas frescas, y luego de guardar todo nos fuimos hacia cd. Valles donde paramos a comer carnitas estilo Michoacán, muy buenas, y además tenían clima. Luego de ello tomamos rumbo a Monterrey vía cd. Mante y cd. Victoria. Todo iba muy bien, pero uno de los vehículos se le reventó una llanta, afortunadamente no les pasó nada, y sólo tuvieron que cambiar para usar el repuesto y quedó en pérdida material.

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Llegamos a Monterrey a las 12:10 AM, así que llegando a mi casa, tan sólo me bañé y me dormí; con un cansancio placentero luego de la increíble experiencia vivida.
Saludos,
Luis Leonardo Zamora “Fugaz”

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