Lagunas de Zempoala – CDMX

Autor: Carlos Elguero Sanchez
Fecha: 30 de Abril del 2016

No seré ningún experto todavía en esta cuestión del montañismo, llevaré apenas unas 4 ó 5 salidas, pero pese a saber que cada salida es única, esta fue un tanto especial y muy particular.

Salimos de la Ciudad de México temprano como en cada salida y emprendimos la carretera que sale del sur de la ciudad y nos dirigimos hacía Tres Marías donde nos detuvimos a desayunar unos ricos tacos de barbacoa –de esos que, me consta, resucitan hasta a un muerto-. Poco después, estábamos en las lagunas. Las lagunas de Zempoala es un parque nacional que se encuentra en la sierra de Zempoala, justo donde colindan los Estados de México y Morelos; su nombre viene del náhuatl y podría significar “lugar de veinte aguas” o “lugar de veinte cerros” –encontré las dos definiciones en la red-, pero me inclino más por la segunda porque la mayoría de las lagunas están casi secas.

No obstante la desgracia de las lagunas, una de estas guarda todavía su esplendor de aguas azules y montes verdes, razón por la cual está rodeada de negocios de garnachas y de niños volando sus papalotes – ah sí, era el día del niño-. Fue ahí que aparcamos y nos preparamos a emprender la aventura.

Antes del sábado, ninguno de los integrantes de nuestro grupo de 6 personas había hecho este camino, así que confiamos en uno de los mapas descargados en el GPS y en esos cordones rojos que dicen “peligro” y que irónicamente marcan el camino seguro. Es así que supimos que el cerro de Zempoala tiene una altura máxima de 3667 msnm y que para poder llegar hasta ahí, se debe empezar en los 2800 msnm, justo a lado del pequeño valle con la laguna. El sendero que sube comienza al oeste del claro y rodea el monte por el mismo lado para terminar llegando a la cima por el norte.

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Al principio, el camino está muy bien marcado y es sencillo pero va siendo comido –y con el camino, nosotros mismos- por el bosque de pinos, encinos y de oyamel, y conforme la pendiente se pronuncia, el camino se empieza a complicar. Uno se topa con una gran cantidad de árboles caídos o cortados -¿por qué?-, además de varios otros obstáculos como el calor que se concentra en algunas partes de intensa humedad. Otros obstáculos no son obligados: en dado momento intentamos tomar un atajo que nos dejo inmersos en un “pantano” de árboles y ramas caídos donde cada paso es un riesgo de quedarte atorado ahí para siempre o de acabar con una rama atravesada en tu ojo, quedándote ciego; aún así y sin miedo al peligro, este “atajo” sólo le puso más sabor a un camino que ya gozaba del suficiente. ¿Qué sería de estas excursiones sin esos terrenos temibles pero divertidos? Además, cuando uno se va encontrando con tanta belleza, esta sólo inspira para seguir subiendo la cuesta.

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Y al final, cuando uno sube esa última roca que llega a la cumbre, cuando las piernas agradecen que el último jalón ya pasó, cuando uno se topa frente a frente con el paisaje de la victoria, uno se da cuenta de que en realidad no fue tan difícil y que si lo fue, valió enormemente la pena. Recuerdo que durante la ultima brecha, en mi cabeza sólo sonaba el épico concierto para violín de Tchaikovsky que se sincronizaba en armonía con las ráfagas de libertad y gloria.

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Un comentario sobre “Lagunas de Zempoala – CDMX

  1. Maravillosa excurcion yo de joven tambien estuve en las Lagunaa de Zempoala y las recuerdo con esa admiracion de ustedes felicidades y graciaa por las imagenes

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