Midi D’ Ossau

Reseña escrita por Luis Leonardo Zamora (Fugaz)
Fecha: 27 de Julio de 2013
Título alternativo: “Un vistazo a los Pirineos”
Fotos: Joaquín Cisneros ReyesReunidos en Pamplona, España; partimos un grupo de 6 exploradores hacia los Pirineos: Leire Azpilicueta, Iñigo Azpilicueta, Mikel Celaya, Joaquín Cisneros, Isabel Olvera y Leonardo Zamora (redactor).

Esta montaña es un volcán extinto, cuyo cono de lava es lo único que perduró luego de años de erosión, es muy panorámica y a pesar de tener menos de 3000 metros se distingue de las demás cumbres de los pirineos por su color obscuro al no cubrirse totalmente de nieve debido a su verticalidad.

El Grupo en la Cima dle Midi D' Ossau: Iñigo, Leire, Mikel, Isabel, Joaquín y Leonardo
El Grupo en la Cima dle Midi D’ Ossau: Iñigo, Leire, Mikel, Isabel, Joaquín y Leonardo

Cruzamos la frontera con Francia y nos estacionamos en la carretera (Parking de Aneau, 1700 MSNM), para bajar a un verde valle, siguiendo un sendero muy bien trazado dentro de un parque nacional; seguimos el sendero hasta llegar al refugio de Pombie (2031 MSNM) a un lado del pequeño lago del mismo nombre, ahí paramos para comer algo antes de continuar.

Para entonces ya habíamos cruzado algunos manchones de nieve, luego de ahí continuamos por un sendero sembrado con bloques de rocas, originalmente temíamos insolarnos por la falta de sombra en la montaña, pero el cielo estaba totalmente nublado, y esperábamos tormenta por la tarde, había un fuerte viento inusual, así que debíamos movernos con rapidez para bajar sin problemas.

Había mucha gente subiendo la montaña, muchos de ellos muy bien equipados, y muchos también usando tan sólo shorts deportivos, todos irán por la ruta normal, la misma que nosotros. Por nuestra cuenta llevamos tenis, casco, arnés y cuerda para bajar en rapel por las trepadas que haríamos.

Los guías serían Mikel e Iñigo, quienes conocían muy bien la montaña, llegamos a un puerto y nos dirigimos directo a la arista de la montaña, donde al pie de ella inició la aventura vertical, era notoria la hilera de personas por las trepadas verticales, unos ya de bajada, la mayoría en ascenso.

La primer trepada sería la más complicada, Isabel batalló con las trepadas, pero con algo de apoyo pudo subir sin problemas; por mi parte, el nivel me pareció muy similar a Mitras, pero con mayor longitud en trepadas, pero agarres más grandes.

Caminamos a buen ritmo, pero Isabel y yo nos fuimos retrasando bastante del grupo, con quienes nos reunimos al llegar a la cruz que marca el punto clave por donde deberíamos bajar. Luego de ahí caminamos por un sendero con pendiente sembrado por rocas, para llegar a la arista y cruzar algunos neveros antes de alcanzar la cima rocosa. Al no ver a mis compañeros Isabel se sentía nerviosa, pero no había otro sendero y los vimos descansando en la cima (2885 MNSM), a la cual los últimos llegamos luego de 4 horas de ascenso.

Al llegar a la cima quise mandar un mensaje de cima en el SPOT para que nuestros compañeros lo vieran, pero por un terrible error confundí el botón de cima por uno de emergencia, enviando una solicitud de ayuda a nuestros compañeros, quienes lo vieron de madrugada e iniciaron la alerta en casa.

Descansamos aprovechando para comer y tomar fotografías, la panorámica cuando se despejaba era espectacular, teniendo otros picos nevados, lagos y valles alrededor. Ya en el regreso, desandamos por el sendero rocoso, hasta llegar a la ansiada cruz, donde nos pusimos los arneses para bajar en rapel y tener así más seguridad; había mucha gente en fila, así que el descenso fue lento; en realidad las destrepadas no son complicadas y es posible hacerlas sin cuerda si se cuenta con la experiencia y destreza, pero cuando hay hielo y nieve presentes, ya es otra cosa.

Descansando en el descenso entre los rapeles
Descansando en el descenso entre los rapeles

Continuamos con los rapeles, donde las últimas dos destrepadas si serían más entretenidas, bajando todos con rapel, e incluso apoyamos a un señor que no tenía equipo alguno, otros más bajaron destrepando sin más, pero nos fuimos a la segura.

Ya en el sendero guardamos el equipo y continuamos hasta el refugio a donde llegamos luego de 4 horas y media de descenso. Para entonces ya empezaban a caer algunas gotas, y fue necesario prepararnos para la lluvia. Aquí sería donde diría “No hay mal clima sólo montañistas mal preparados”.

Justo al llegar al sendero y con poco menos de 5 horas de apretar el botón, recibimos llamadas al celular de nuestros compañeros alarmados; afortunadamente no pasó nada, y que ellos además llamaron a rescate a por nosotros, pero eso lo averiguamos después ya en Pamplona. Fue un terrible error, pero al mismo tiempo un buen simulacro.

Nosotros nos mojamos casi totalmente, Isabel llevaba una chamarra que terminó empapada, y dentro de ella su celular igual, yo por mi parte cubrí mi mochila con su propio impermeable conservando todo seco, y me cubrí con un poncho de emergencia, el cual no fue apto para el fuerte viento, que hizo con él lo que quiso, así que también terminé mojado; realmente esta experiencia la disfrutamos mucho, y es que caminar bajo la lluvia por el sendero fue realmente placentero una vez que dejabas de luchar contra los elementos.

Al llegar a los autos la lluvia cesó, dándonos el tiempo justo para secarnos y ponernos ropa seca y limpia, pues luego continuó lloviendo mientras nos dirigíamos de regreso a Pamplona.

Saludos,
Fugaz

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