Las Animas

Reseña escrita por Luis Leonardo Zamora (Fugaz)
Fecha: 2 al 4 de Febrero de 2013
Título alternativo: “Primer ascenso al Picacho de las Animas”
Fotos: David Salas
Altimetría:

Desde la primera vez que contemplamos los Picachos de Minillas quedamos cautivados con soberbios picos, tanto que al no conocer su nombre los llamábamos los picos del señor de los anillos, por sus prominentes torres que se yergen en 4 torres principales y 2 más que se unen al conjunto. Vistos de Oriente a Poniente ls tres primeros son conocidos como el Hondable, los Tejocotes de Minillas (el nombre se confunde con el Tejocote de Potrero Abrego), y las Animas. De éstos ya Oscar había ascendido los 2 primeros y le faltaba el tercero, el cual ya anteriormente habíamos estado estudiando para buscar ascenderlo, y ese sería el objetivo de esta expedición.

El sábado previo a la partida me sentí terriblemente mal del estómago, y estuve a punto de abortar mi participación, pero finalmente me sentí mejor y completé el grupo de 4 exploradores que intentaríamos el ascenso: Oscar Araujo, David Salas, Alberto Arrieta, y Leonardo Zamora (redactor). Luego de una parada por compras finales, salimos de Monterrey a las 4:30 PM del sábado 2 de Febrero, día de la Candelaria.

Vista de los picos centrales de los Picachos de Minillas, Los Tejocotes y Las Animas
Vista de los picos centrales de los Picachos de Minillas, Los Tejocotes y Las Animas

Tomamos el camino hacia Laguna de Sánchez, el día estaba muy agradable, vimos algunos autos parados en la cuesta mientras dejaban enfriar el motor, la carretera en buen estado, pero se aprecia el riesgo de erosión por el incendio de hace algunos años. Sólo paramos en Cienega de González por unas ricas empanadas y continuamos, el camino a Laguna ya está casi totalmente renovado, y eso porque las zonas no afectadas con baches también fueron remozadas.

Laguna de Sánchez es un poblado en la orilla de un valle cuya laguna fue desecada para usarla para agricultura, cruzamos el valle pues el camino estaba en excelente estado y pasamos sin problemas con un auto chaparro, parando finalmente al otro extremo del valle en el Pinal, donde dejamos encargado el vehículo con don Raúl.

Empezamos a caminar a las 6:00 PM, no tardó en oscurecer por lo que teníamos las linternas listas, a medio ascenso al Puerto Nuncio paramos para descansar y observar el cielo estrellado, un espectáculo maravilloso, marchamos a paso tranquilo pues ibamos muy cargados, luego de cruzar el puerto que sería el punto más alto, seguimos con rumbo al Hondable y pudimos apreciar las siluetas de los Picachos de Minillas, faltando dos kilómetros una camioneta nos dio raite.

Llegamos a las 9:00 PM al Hondable, y pedimos permiso para acampar en una planicie muy agradable, sólo nos pidieron tener cuidado con los “trozos” de vaca, y los pinitos recién sembrados. Encendimos una fogata para cocinar y calentarnos pues es un sitio bastante fresco; seguimos contemplando las estrellas antes de dormir los cuatro bastante justos en una carpa; esa fue para mí una de las noches más frías que he pasado, pues estrené un sleeping de verano no apto para bajas temperaturas.

Nos levantamos hasta después del amanecer, desayunamos y levantamos el campamento para dejar nuestras cosas encargadas en el Hondable, para iniciar el recorrido a las 9:02 AM, tomamos la vereda por detrás de las casas para rodear el picacho El Hondable para llegar luego de 40 min. al ojo de agua entre los dos primeros picos, para tomar el sendero que rodea al picacho de los Tejocotes hasta llegar justo debajo del puerto entre este y el tercer picacho, el de Las Animas.

En el puerto Tejocotes - Animas
En el puerto Tejocotes – Animas

Ascendimos sin vereda marcada hasta la cañada para ascender por ella y luego a campo traviesa hasta el puerto, hasta el momento habíamos consumido 2 horas de recorrido, descansamos un poco preparándonos para enfrentar las espinas, marchandonos para dar paso a un toro que esperaba para reclamar su territorio.

Seguimos por la cresta para luego desviarnos hacia el norte; conforme nos acercábamos a la rampa donde ascenderíamos la vegetación se cerró cada vez más, desapareciendo los indicios de senderos, más que nada de vacas. Ya en la rampa continuamos al norte procurando estar cerca de la pared y alejarnos del precipicio, así continuamos hasta llegar al primer punto clave, el giro para tomar una segunda rampa para caminar hacia el sur a un nivel sobre la primera.

Ya con los cascos puestos ascendimos a la segunda rampa, y la seguimos bordeando las paredes hasta llegar a la arista en el extremo sur. Ahí nos pusimos los arneses, y trepamos para ya sobre la arista anclarnos en un par de puentes de piedra. La escalada se veía practicable para nuestro nivel, así que Oscar escaló en punta buscando anclajes naturales, los cuales escaseaban mucho. Hubo momentos de mucha tensión pues debíamos tener mucho cuidado en cada roca que pisábamos.

La escalada en sí fue de menos de 40 metros pero con una gran caida, si bien el cielo estaba despejado en la zona, veíamos una gran masa de nubes ingresar por la zona de Potrero Redondo por el puerto Cebolla-Bandera. Alberto fue golpeado con una roca en la pierna pero afortunadamente pudo continuar y finalmente todos llegamos al final de la escalada, dejando las cuerdas en el anclaje para continuar ascendiendo por la arista.

El caminar por la arista fue con tacto, pues las rocas se movían, tanto rocas chicas y grandes, sacando sustos al que las tocaba. De esta forma llegamos a la cima (2648 MSNM) luego de 6 horas de recorrido, descansando alrededor de una hora apreciando la espléndida panorámica; esta ocasión llevamos una libreta para dejarla como libro de cumbre, colocándola al pie de un mono de piedra que armamos.

Ascendiendo las Animas
Ascendiendo las Animas

Serían las 4:30 PM cuando iniciamos el descenso por la arista hasta llegar al punto de anclaje donde preparamos el rapel, esta vez me tocó bajar primero, siguiendo la ruta por donde ascendimos, fue un rapel de 32 metros justos, quedandonos en el siguiente anclaje. David durante el descenso te tiró así mismo una roca en la espinilla y Oscar igualemente otra sobre su muñeca, yo tampoco me salvé recibiendo una en el hombro; pero afortunadamente ninguna de cuidado. Luego de aquí bajamos por un segundo rapel que Oscar siendo el último lo destrepó ya con la ruta limpia, esta vez ya con las nubes cubriendonos.

Eran las 6:00 PM cuando tomamos por la rampa, nos quedaba poco tiempo de luz, y debíamos bajar rápidamente, lo que hici mos muy bien, sin embargo ya en la segunda rampa yo confundí el sendero que recién abrimos y por alcanzar a mis compañeros me abrí paso en la semioscuridad terminando con el pantalón rasgado, como no había tiempo para parar, este se fue rasgando cada vez más.

Esta vez salimos a la cresta más pronto para poder avanzar con algo más de luz, y ya en el puerto paramos para usar las linternas e intentar reparar mi pantalón y el de David. Si bien el camino pendiente era ya conocido, si tenía dos secciones de campo traviesa donde podíamos confundirnos.

Luego de la primer sección encontramos la cañada y al salir de ella bajamos en busca de la planicie con la vereda, pero al no encontrarla y pensando que nos habíamos pasado decidimos ascender en diagonal hasta un ponto en que ya bajando deberíamos encontrar el sendero volviendo a bajar; esta vez bajamos bastante más, tanto que temimos el habernos pasado y estar muy por debajo, extrañando la comodidad del uso del GPS, pero sirvió para no depender de la tecnología; seguimos bajando y dimos con la vereda para ahora si seguirla sin perderla.

Grupo en la cumbre del Picacho de Las Animas
Grupo en la cumbre del Picacho de Las Animas

Al llegar al ojo de agua nos reabastecimos y seguimos, ahora nuevamente en ascenso y con cansancio acumulado lo que hizo a nuestro paso ser más lento pero constate; llegamos al Hondabla a las 9:30 PM, más de 12 horas de recorrido total; recuperamos nuestras pertenencias y acampamos nuevamente, luego de una cena caliente dormimos con la ayuda del cansancio, y esta ocasión no tuve frío puesto que Oscar me prestó una cobija que tenía de más.

Nos despertamos sin prisa y justo al terminar de desarmar el campamento pasó una camioneta que nos dio raite hasta el Pinal, donde nos subimos al auto para irnos rancheando viendo los productos que venden en cada localidad, destando, las empanadas, conservas, licores, miel de maguey, etc.; en el Cercado paramos a comer para llegar a Monterrey cerca de las 2:00 PM.

Saludos,
Fugaz

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4 comentarios sobre “Las Animas

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