La Palmitosa

Reseña escrita por Luis Leonardo Zamora (Fugaz)
Fecha: 29 de Enero de 2012
Título alternativo: “Conociendo amigos en la sierra del Fraile”
Fotos: rob Santos
Altimetría:

Ya hace tiempo que deseábamos subir el pico de La Palmitosa, dos años atrás realizamos una exploración, pero esta vez aprovechamos la invitación de Héctor Tobías para subir; las condiciones ahora serían muy distintas a las de aquel primer intento.

A las 5:30 AM nos reunimos Joaquín Cisneros, Oscar Araujo, Roberto de los Santos, y el que escribe (Leonardo Zamora) en el sitio habitual para trasladarnos al punto de reunión con Héctor Tobías, donde nos alcanzaron los demás Cóndores, de camino pasamos por Jose Luis Nolasco. Para dirigirnos a Mina N.L., y justo en la gasolinera abandonada nos reunimos con los compañeros de Chanoc y Viatores (7:10 AM).

Formamos un grupo de 27 exploradores, Tobías siendo el guía y quien conocía la ruta; me sorprendió ver que nos acompañarían algunas personas que apenas sería su primera experiencia en montaña. De esta forma tomamos el camino que va hacia Icamole, terracería en buen estado. Pasamos las granjas Orespi, y cruzando la vía de ferrocarril entramos al rancho. La terracería ahora sería de más cuidado, por lo que dejamos el auto en un claro poco antes del sitio de inicio del recorrido.

A un lado de la majada (737 MSNM) luego de una oración dimos inicio a la excursión a las 8:00 AM, el clima estaba fresco, por lo que todos tenían alguna chamarra o suéter, desde la tarde del sábado había estado lloviendo, así que el ambiente estaba fresco, la región aún se mantenía cubierta por nubes que nos impedían ver siquiera la montaña que subiríamos, esperábamos que al ganar altura dejaríamos las nubes abajo.

Seguimos la vereda que entra a la cañada que está justo entre los dos brazos que forman la arista principal, cobrando altura poco a poco, el camino franco se mantiene por el costado sur de la cañada, con varios senderos abiertos por las chivas. Al llegar a una cañada de rocas grandes el sendero cambia para subir al puerto que está al costado norte de la cañada, aquí batallamos para seguirlo por los múltiples senderos de chivas y la poca visibilidad al estar dentro de las nubes.

Llegamos al puerto a las 9:33 AM (1230 MSNM) donde aprovechamos para descansar 15 min. y reagruparnos, al no tener visibilidad nos apoyamos con GPS para identificar el mejor rumbo a la arista principal. Alguno de los nuevos decía, pues no es tan alto el cerro, debido a que las nubes sólo permitían ver parte de la montaña. A partir del puerto dividimos el grupo en dos, pues el viento soplaba muy fuerte y nos estábamos enfriando, los primeros dejaríamos marcas.

Seguimos sobre la arista, con el viento soplando fuerte de sur a norte, por lo que debíamos mantener el equilibrio para no caer, especialmente al tener un barranco en el costado norte, mismo que las nubes no permitían apreciar la profundidad. De esta forma seguimos avanzando sin detenernos para no enfriarnos.

A las 12:26 PM llegamos a la cima (2154 MSNM), en la cruz estaba el libro de cumbre, el cual fue puesto en el 2004, y tenía muy pocas firmas; el viento nos dio una breve tregua y pudimos comer tranquilamente, Roberto nos compartió un par de jugosos melones que comimos con mucho gusto. La capa de nubes nunca se abrió, sólo por momentos pareció que saldría el sol pero, volvió a soplar el viento y se cerró más, por lo que no llegamos a apreciar el panorama del alrededor; sin embargo, las condiciones climatológicas si fueron de gran ayuda para que 20 de los 27 exploradores llegáramos a la cumbre. Tal era el frío que la pila de la cámara de Joaquín fallaba, nuestras manos estaban heladas, y sin embargo, teníamos a nuestro lado compañeros sin una buena chamarra, lo que nos impedía quejarnos.

Iniciamos el descenso a la 1:40 PM, alcanzamos a los compañeros que no llegaron a la cima y nos acompañamos, al llegar al punto donde la arista se abre en dos, un grupo se desvió de la ruta siguiendo las marcas que llevaban a la arista sur en lugar de la norte, y batallaron un poco para reagruparse con los demás que los llamábamos entre la neblina. Nuevamente en el puerto todos completos continuamos el descenso a la cañada, para luego seguir el sendero.

Joaquin y Oscar descendiendo

Llegamos todavía con luz solar al rancho y algunos aprovechamos para entrar al corral de las chivas y ver a los cabritos de pocos días de nacidos. Nos subimos a los autos y emprendimos el regreso a Monterrey con la satisfacción de haber terminado este ansiado recorrido con bien, aunado al haberlo compartido con nuevos compañeros, los jóvenes nos asombraron con su entusiasmo, a pesar del cansancio y el frío que afrontaron con buen ánimo, en especial “el oso”.

Muchas gracias a Héctor Tobías y a los Cóndores por habernos invitado a este recorrido.

Asistentes:
Iris Lissete Zárate Bustos, Jaime Melchor Blanco, José Manuel Ibarra Alvear, Marcelo Salvador Fraire Garza, Cuitláhuac Bustos Rivera, Miguel Martínez S., Guillermo Lozano P., Joaquín Cisneros Reyes, Oscar Araujo Torres, Roberto de los Santos, Luis Leonardo Zamora, Jose Luis Nolasco R., Fernando Navarro Mata, Luis Angel Pastrana de la Garza, Nyssa Alday Z., Luis Roberto Alcalá Cantú, Emmanuel Hernández Troncoso, Tony Escamilla Gzz., Eloy Alvarado, Carlos Alejandro, Gerardo Garza Mendoza, Gerardo Garza Garza, Katia Giselle Pachicananito, Eduardo Oviedo Garza, Esther Niño Herrera, Miriam Rubí Sánchez Niño, y Héctor Tobías.
Saludos,
Fugaz
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