Chipinque: Crisólita

Reseña escrita por Ernesto Romero
Fecha: 11 de Septiembre de 2011
Fotos: Joaquin Cisneros
Altimetría: Fugaz

23 personas partimos aquella mañana rumbo a una nueva experiencia de exploración. El gol: recorrer una vereda olvidada por muchos años y alcanzar un puerto conocido como la “Crisólita” en las crestas de Chipinque.  Un grupo de sabios de la montaña se había dado a la molestia de volver a abrir aquel camino. Un grupo de trepacerros nos dimos a la tarea de ayudar a dejar huella y remarcarlo un poco más.

Increíblemente salimos puntuales (7:15, y porque llegué tarde). 5  coches, 23 personas y una mañana tranquila. Después de un tráfico bestial en la entrada del parque poco más de las 8 ya era cuando pudimos por fin empezar a caminar.

Que rico es cuando se levanta uno temprano por la mañana para hacer ejercicio y disfrutar del aire libre. Aún más cuando algún chistoso propone la maravillosa idea de empezar vereda desde mero abajo. Ahí veníamos los 5, en aquella llamada “del Chile”. Rubén ya un kilómetro adelante; Pantoja, Vero, Alfredo y el autor un kilómetro atrás. El resto de los vehículos sabiamente había continuado hasta la meseta. Quien nos había convocado a intensear, también.

Nota aclaratoria breve: Definición Trepacerril de  “Intensear” –  Estar dispuesto a sudar el doble o triple de lo que uno normalmente debería sudar.

Varias señoras con cara de preocupación después alcanzamos al resto del grupo en el bebedero del puerto del aire (agua fría que nos supo a gloria). El resto del grupo ya esperaba (más de 45 minutos habían pasado desde que empezamos a caminar, quiero pensar que ellos solo tuvieron que esperar como 20). Los 4 que veníamos atrasados nos refrescamos mientras todos los demás nos presumían de un pequeño oso que se habían encontrado en el camino.  Ya listos, continuamos por la Brecha de la Meseta del Epazote.

No recuerdo con exactitud el punto donde iniciaba la vereda de la Crisólita, a mi criterio era justo antes de la una última curva hacia la derecha (muy pronunciada) que uno toma para llegar a la meseta. Unos metros antes de esa curva puede observarse el inicio de la brecha hacia la Crisólita, al costado izquierdo del camino.

La brecha no fue mucho problema de ida. Era lo bastante clara como para no perderse y efectivamente ya se encontraba marcada. Un camino tranquilo y diferente a lo que normalmente es el resto de Chipinque, esta pequeña brecha ya es para los que quieren más (para los que traen actitud M Force a un parque ecológico familiar).

Aprovecho a resaltar que la vereda tenía mucha hiedra, ya para que lo tomen en cuenta futuras excursiones. Pantalón, muy recomendable.

Cómo a eso de las doce ya estábamos en la cima. Bueno, en la Crisólita. En realidad es un pequeño puerto, pero había una vista agradable y el camino (pese a la hiedra) valía la pena.

Se armó entonces ahí mismo un subgrupo de exploración M Force2 lleno de gente intensa (Fu, David, Nancy, Joaco, Lando, Pantoja, Ruben, Claudia y Gerardo). Mas o menos la mitad nos quedamos en el puerto y la otra mitad continuó por otra brecha que inicia ahí mismo hacia el puerto Elizondo para seguir observando las condiciones de la vereda.

Cómo dos horas estuvo ausente el subgrupo de exploración. Según recuerdo el comentario fue que la vereda explorada tenía cierto grado de dificultad a causa de varias piedras sueltas y un tramo en el que al menos una bandola era recomendable.

Aquellos que nos habíamos quedado, en esa hora disfrutamos de la buena vida en la montaña. Comer, dormir, discutir temas de interés común (baños termales mixtos en Alemania). Un buen ambiente de integración.

Ya al llegar el otro grupo la mayoría de los presentes en las discusiones termales empezamos a bajar. Un servidor venía al frente, un servidor cometió el error de doblar a la derecha en donde se debía doblar a la izquierda. Lo mejor de todo es que casi nadie notó que había izquierda. Casi 40 minutos perdidos por falta de observación ¡Así que ojo con la “Y” al bajar! El camino de la derecha lleva a lo que creemos son “las Minas” y la intersección se encuentra (yendo cuesta arriba, hacía la Crisólita) poco después de pasar un pequeño campo de ortiguilla y unos troncos caídos atravesados en el camino.

Pese a este inconveniente el regreso no tuvo  gran complicación.  De vuelta en labrecha correcta continuamos hacia la vereda de la meseta del epazote. Y de ahí, al bebedero. Larga vida a quien haya puesto ese bebedero. Qué Dios lo colme con pocos hijos, pero con muchas oportunidades de concebirlos (como diría un buen amigo). Nos refrescamos, y a seguir. Nuevamente cotorreando. Ahora el tema era: “invitadas a la montaña que llegan a la aventura de tacón alto y con una botella de 500ml de agua” e “invitados en estado de ebriedad que llegan en vivo”. Entre 5 y 6pm ya de nuevo en los coches, y de vuelta a la pantalla.

Al final, una grata experiencia más para compartir con la banda Trepacerril. Y al llegar… una buena cena, un buen baño, y mi cama..

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Altimetría Crisolita
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8 comentarios sobre “Chipinque: Crisólita

  1. Hola Victor, claro que eres bienvenido a unirte al grupo, hacemos invitaciones dos veces al año, en Enero y Agosto, estos días de invierno son los mejores para explorar sitios desérticos.

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    1. Solo 2 veces al año hay inscripciones y esta semana (11 ENERO 2012) es una de esas veces. Ve al campus tec al jardin de las carreras para que te den informacion.
      A partir de las 8hrs y hasta las 17 o 18hrs. Ahi hay un stand, luego luego se ve. Creo que las inscripciones son hasta este viernes 13.

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