La Calle (por Jonuco)

Reseña escrita por Héctor Fernando Ferreira Rodríguez
Fecha: 28 de Agosto de 2011
Fotos: Sofia Santos, Joaquin Cisneros, Rob Santos

Partimos como usualmente de la pantalla del Tec, y un poco tarde como usualmente, hacia la carretera que nos lleva a Saltillo. Después de un poco de confusión sobre por cual carretera nos iríamos, (Si por la libre o la de cuota), partimos a nuestro destino. Nos fuimos en el carro de Iris (Iris, Raúl, Javier Trepacerros y yo) muy tranquilamente confiando en que íbamos siguiendo al resto de los carros hacia nuestro destino. Desafortunadamente en la Calle Constitución hubo un poco de duda y confusión sobre por cual carretera se había decidido finalmente y también con unas personas que se habían quedado atrás, lo que llevo a que los carros que íbamos siguiendo se adelantaran un poco y les dejáramos de seguir el rastro.

La Calle

Confiados en que se había decidido que el viaje seria por la carretera de cuota, seguimos por ese camino teniendo una idea de hacía a donde nos dirigíamos. Pero lo que no sabíamos era que el acuerdo había sido que el camino tomado seria rumbo a la carretera de cuota pero antes de llegar a la caseta se cambiaría a la carretera libre. Nosotros no sabíamos esto y nos extrañó un poco que no nos hubieran esperado después de la caseta, pero notando que algunos traían un poco de prisa y que ya íbamos un poco tarde decidimos seguir por el camino.

Después de aproximadamente media hora de una plática muy amena entre los compañeros del carro, nos empezamos a preocupar por la decisión que habíamos tomado, por lo que llamamos a “Fu” para confirmar, pero al parecer en esa llamada también hubo confusión y volvimos a tomar la ruta equivocada. Para no hacer esto más largo, después de otra media hora y de ir y venir a Saltillo llegamos al Jonuco donde tuvimos que resignarnos a recibir las bromas y burlas de nuestros compañeros Trepas. Nos sirvió de consuelo unas ricas tortas sorpresa que nos había enviado Beto Regio de contrabando en el carro de Iris, y que nos comimos antes de empezar el acenso.

Empezamos a caminar por un valle muy bello hasta llegar a la orilla de la colonia que nos llevaría a la ruta, que por lo que entendí de parte de “Fu” era la menos frecuentada. Partimos 38 personas caminando a paso lento y seguro hacia nuestro destino “La Calle”. El acenso fue muy entretenido, observando como iba cambiando el terreno con la altitud. El viento nos ayudó mucho a mantenernos frescos con fuertes ráfagas que nos llegaban sorpresivamente. La plática de ascenso interesante y las fotos espectaculares. Pantoja decidió adelantarse del resto del grupo a media montaña, por lo que nos hiso dudar si quería entrenar para su viaje próximo al pico de Orizaba o si simplemente quería ir al baño, y patrocinó una que otra broma.

Foto de grupo en la cumbre

Al llegar a la cruz, aprovechamos que nuestra encargada de la salida Priscila venia en “la reta” para sorprenderla con unos pingüinos y las mañanitas ya que era su cumpleaños. Caminando un poco más para abajo llegamos a lo que es conocido como “La Calle”, donde nos encontramos a Kike con sus perros Argos y Tokio, y comimos muy rico todos juntos refugiados entre unos arbustos para protegernos del viento y el frio. Después de nuestra merienda, nuestros compañeros nos entretuvieron con un curso de como armar una camilla a partir de bandolas y varas de madera. Ya comidos y dormidos nos registramos en el libro de montaña y nos tomamos la foto característica del grupo para poder empezar nuestro descenso. El descenso, ahora sí, fue por la ruta más frecuentada que era por donde Kike y sus perros habían subido pero este fue más rápido de lo esperado ya que después de unas fotos en el mirador algunos bajamos corriendo la parte siguiente del trayecto.

Grupo en el paraje "La Calle"

Una vez que todos nos reunimos de vuelta en la base de la montaña y nos estiramos un poco, empezamos a caminar de regreso hacia los carros pero fue ahí donde Argos dijo que ya no podía más y se tiró derrotado en el porche de una casa. Nos asustamos un poco pero notamos que solo era el cansancio y la edad por lo que no paso de ahí. Reunidos de vuelta en los carros, compartimos anécdotas y opiniones sobre nuestro acenso mientras nos terminábamos de rehidratar y comíamos un poco.

Fue así como La Calle por el Jonuco fue todo un excito para los Trapacerros.

Héctor Fernando Ferreira Rodríguez

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