El Potosí

Reseña escrita por Luis Leonardo Zamora A.K.A. Fugaz
Fecha: 30 y 31 de Octubre de 2010
Título alternativo: “Fiesta de disfraces en el Potosí.”
Fotos: Jonathan Gibler

Para esta salida nos reunimos el sábado 30 de Octubre a las 8 AM en el punto de reunión, poco a poco fueron llegando los miembros de la expedición, hasta juntar 16 integrantes, sin embargo, había un problema, sólo cabíamos 15 en los 3 autos disponibles, así que uno tuvo que regresar a casa, el desafortunado fue Juan Pablo que tenía menos salidas.

De esta forma conjuntamos el grupo con: Priscila, Yanira, Petra, Sandra, Anna, Madelaine, Marie, Jonathan, Jaime, Raúl, Alejandro, Javier, Mikel, Ivan, y Leonardo (yo); el único nuevo era Iván Loredo, que venía de invitado, para aportarnos de su experiencia, ya que tiene un ámplio currículum de importantes cumbres de 8000 metros entre otras.

Salimos de Monterrey aproximandamente a las 9 AM, el viaje no tuvo contratiempos, llegamos a la casa del finado don Antonio Montes a las 12:20 AM, donde dejamos los vehículos para partir a las 12:50 PM a 1885 MSNM, el cielo estaba completamente despejado y el sol brindaba su energía con placer, permitiéndonos ver la esfera en la cumbre de la montaña bajo un caluroso día.

Foto: Jonathan Gibler

Salimos del poblado, en busca de la vereda, pasamos junto a un corral con enormes vacas, y afuera una de ellas me parece estaban por desollarla. Así guiados nuevamente por el mapa que yo sólo seguía dimos con la vereda para cruzar la primer sección en la desértica falda del cerro, cubierta principalmente por lechuguillas, biznagas, palmas locas, sangre de drago, gobernadora, nopales, y otras plantas xerófitas.

Marchamos a buen paso ascendiendo poco a poco mientras nos acercábamos al ascenso por la primer loma hacia el cerro, aquí el grupo empezó a alargarse, el hambre del mediodía aunado a la exigencia de la pendiente y el calor cobraban factura; de esta forma cubrimos los primeros 700 metros de desnivel en un tiempo de 2 horas, en que alcanzamos la entrada a la amplia planicie a una altitud de 2600 MSNM siendo las 3:00 PM, donde buscamos la sombra de los primeros pinos para comer.

Iván iba sufriendo con la mochila que le prestaron pues le lastimaba la espalda, además del calor de la región; por lo comió solo y nos alcanzó casi al final del almuerzo; aquí disfrutamos de un amplio menú, basado principalmente de pastas, frijoles, arroz, pollo y pescado. Ya saciados continuamos la marcha, sin darnos cuenta de que dejamos olvidados el cepillo de dientes y la cartera de Jaime, mismos que luego recobrariá Anna al bajar.

Foto: Jonathan Gibler

Entramos en la meseta, con unos pastos a modo de sabana africana, y uno que otro pino, para pasar luego por cultivos, para rodear una loma y bajar un poco más a más sembradíos en la zona conocida como “el vergel”, aquí encontramos heces de oso, cruzamos por un verde campo de flores para luego llegar a una cerca que cruzamos para toparnos con un toro semental que intimidaba amenazante, rodeamos un poco para evitarlo y luego encontrar el sendero de la manguera cruzando nuevamente una cerca.

Seguimos por un sendero alejándonos un poco de la ruta marcada para luego buscarla al cruzar nuevamente otra cerca; que obstuia el acceso a la vereda; seguimos el sendero a buen paso, ya para entonces Iván me insistía más en la posibilidad de parar en el refugio y no en la cima pues la mochila le molestaba su lesión, por lo que Alex cambió de mochila con él; por mi parte repartí un poco del peso excesivo que yo mismo cargaba en la mía entre los demás.

De esta forma caminamos a mejor paso en grupo, para llegar a un descanso a las 6:10 PM justo en el bosde inferior del bosque de pinos que los aserraderos aún no han logrado exterminar; estábamos a 3130 MSNM, luego de aquí subirríamos 100 metros más para seguir por un camino que nos llevaría al refugio a 3230 MSNM justo al atardecer.

Seguimos la ruta larga para continuar, nos faltaban 4.5 km aprox. de recorrido y 550 metros de desnivel, la altura de “un tele”, uno muy largo por cierto; nos pusimos las frontales y chamarras pues empezaría a enfriar; con la ayuda del GPS recorrimos esta ruta desconocida para todos. Al cobrar altura y caminar por la amplia arista el fuerte viento reinó hizo sentir su prescencia, lo que aminoró las energías, esta etapa fue la más dura a pesar de que la pendiente no era muy exigente, me fue difícil seguir el sendero, pero luego más bien seguimos a la enorme burbuja que marcaba nuestra cima. Demoramos 2 horas en cubrir esa última sección, en la cual el frío y el cansancio se hizo sentir, pero aquí fue donde Iván ya iba a la cabeza y al final prácticamente corrio seguido por los demás.

A las 9:00 PM llegamos a la cima 3716 MSNM, luego de 8 horas de recorrido y 15.4 km andados, un desnivel total de 1830 Metros; el viento soplaba sin tregua, disminuyendo considerablemente la sensación térmica; solicitamos asilo en la estación del radar pero nos dijo que buscásemos algunas de las 3 casistas de bodegas desocupadas cerca de las antenas. Ocupamos dos que encontramos, en una todas las chicas con Javier y en la otra los demás hombres con Priscila, que fue donde cenamos.

Foto: Jonathan Gibler

Al terminar la cena Raúl y Jaime se fueron a la casita de las chicas, corriendo de esta forma a Javier que más tarde nos pidió asilo, luego de su mala fortuna, al ser expulsado de su harem. La noche fue larga para la mayoría, que entre el frío y la altura no pudo conciliar un sueño profundo. Varios enfrentamos el frío para contemplar el amanecer, el premio por la penitencia realizada.

Ya en el desayuno, tuve la mala idea de partir una manzana apoyada en mi mano, lo que provocó un torpe accidente, pues me hice una cortada en el dedo (3 puntadas de sutura); terminado nos aprestamos para ir a la cruz de cumbre para luego emprender el regreso a las 9 AM del nuevo horario (invierno).

Bajamos por la ruta directa por la cara poniente evitando rodear unos 2 kms, pasamos junto a varias vacas y escuchamos las acciones de hombres talando árboles además de presenciar los restos de árboles recién talados apilados por nuestro camino. Antes de unirnos al camino que habíamos hecho de subida.

Foto: Jonathan Gibler

En el regreso, evitamos el brincar dos de las cercas usando un antiguo camino, pero no evitamos pasar junto al toro semental que esta vez pastaba sin prestarnos atención; paramos a comer justo al terminar la sabana, para luego bajar al pueblo, al que llegamos luego de poco menos de 5 hrs. y 12.6 km de recorrido; en el pueblo niños y grandes nos pedían dulces, nos despedimos de la familia y emprendimos el viaje de regreso a Monterrey, el cual nos parecío más corto; ya en el Tec algunos se fueron a sus casa, las checas a nadar y relajarse mientras la mitad del grupo nos fuimos a comer hamburguesas; luego de lo cual fui a que me suturaran la herida.

Saludos,
Fugaz

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