Cerro Cuadrado

Reseña escrita por Alejandro Deschamps
Fecha: 29 de Agosto de 2010
Fotos: rob Santos

Llega nuestra tercera salida del semestre, “El Cerro Cuadrado”, algunos todavía estábamos crudos de la fiesta de Priscila. En fin, lo mismo de siempre, el cuerpo pesa una tonelada y levantarse se vuelve una tarea no apta para cualquiera. Una vez levantados empiezan las prisas -porque como buen mexicano llegar temprano a nuestro punto de encuentro es aún más difícil que la levantada- buscando los tenis, ropa y demás que se nos pueda ocurrir, después de tener todo listo me preparo para salir, en este preciso fin de semana no tuve coche así que la ya tradicional vista de los jóvenes delirantes que tienden a aparecer a estas horas de la madrugada me resultó bastante molesta, ya que todos los taxis que pasaban traían a estos individuos seudo-zombis (jaja la envidia me corroe!) como pasajeros.

Me descansó un poco la consciencia al ver que sólo algunos de nuestros miembros extranjeros estaban listos y que nuestros coordis aún velaban por su ausencia. Finalmente llegaron y salimos con rumbo al municipio de García los 50 y tantos Trepacerros más 1 espeleo victima de la confusión al reunirnos en el mismo lugar ambas partes del club. Cabe destacar que sus provisiones para la salida eran 2 barritas de granola, medio litro de agua, un frutsi y un termo mal oliente.

Iniciando la excursión

Ya en García y con una buena vista de las grutas de García, comenzamos nuestra travesía hacia el Cerro Cuadrado (~9:30am). El inicio fue un poco desmoralizante, no encontrábamos las veredas que deberían ser y el camino prometía estar lleno de espinas y arbustos. Después de una buena caminata sin desnivel, más arañazos con las espinas de los que me hubiera gustado y de atravesar los ya conocidos letreros y rejas que prohíben el paso, nos topamos con una central de bombeo desde la cual empezaría el ascenso. Nuestra ruta incluía subir el cerro que se veía a la izquierda para después crestear hasta la cima del Cuadrado (~10:00am).

A unas cuantas horas de subida me sorprendió lo unido que iba el grupo (y que así se mantuvo hasta el final) todos platicando sobre infinidad de temas ya que las pendientes del cerro no eran tan bruscas y todo mundo conservaba bien su aliento. Al llegar el medio día descansamos en un claro muy cercano a la cima del primer cerro y donde poco antes de llegar nos habíamos topado con un pequeño grupo que venía de bajada y del cual nos empezaron a seguir -a su precavida distancia- 2 perros negros que parecían conocer la montaña mejor que cualquiera. Después de comer algo rápido y de robarle las galletas a quien tuviera, retomamos el camino, pero este era un camino bastante diferente. Los arbustos y espinas quedaron atrás para dar lugar a un bosque de pinos que nos reanimó aún más que el descanso.

Las distintas pláticas no se hicieron esperar, este cerro resultó ser ideal para el chisme y lo único que frenó la carrilla y los comentarios fue la impresionante vista que nos brindó el Cerro cuando por fin llegamos a la cresta. El clima había cambiado en algún punto, la cima que habíamos visto claramente desde muchos metros atrás ahora estaba cubierta por una nube que daba la promesa de refrescar a quien terminara la travesía, no sin antes tomar las fotos de los recuerdos por supuesto.

Por fin cerca de las dos de la tarde llegamos a cima, en dónde tuvimos una vista algo brumosa, cantamos con Pedrito Fernández e intentamos -sin éxito- probar la deliciosa hamburguesa de Javi. Y unos instantes antes de bajar sería la despedida de Zahyra, a quien intentamos perder a medio cerro para que no se fuera (Zahy ya regresa!!).

51 Trepas

El descenso transcurrió casi tan tranquilo como la subida, a excepción que el grupo se olvidó de la reta por unos momentos y nos encontramos con varias veredas sin nadie que contestará al llamado EEOOOO. No pasó a mayores, tomamos la ruta que mejor nos pareció y terminamos saliendo de la montaña no muy lejos del grupo que ya había enviado a la reta original por nosotros. De aquí decidimos que preferíamos caminar entre los arbustos con tal de hacer el camino un poco más corto para llegar a los choches. Todo mi cansancio se me olvidó al disfrutar de un delicioso elote cocido con mayonesa, queso, chile y limón como bien los saben preparar en este lugar.

En resumen este cerro me pareció de lo mejor, aunque la distancia fue suficiente para agotarnos a todos, no así sus pendientes que permitieron la convivencia en todo momento. Además cuenta con vistas impresionantes, distintos cambios de vegetación y un clima agradable.

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