La Trilogía (2010)

Tres montañas, tres narradores:
Pico Norte, Cerro de la Silla – Andrew Walla
Puerto del Aire – Las Mitrsa – Zahyra Meneses
La Ventana, Chipinque – Gorka Acebes

Fotografías por Sheryl Rizzo

La Trilogía – Cerro de la Silla, Pico Norte

Como muchos domingos míos, el despertador me sonó más temprano de lo que debió para un fin de semana, pero ese día era peor – eran las 4 de la mañana y apenas había empezado mi nuevo trabajo como barman en La Rambla y todavía me sentía muy desvelado. Miré la cama a mi izquierda y vi a un Abejo tranquilamente durmiendo. Por unos momentos tuve envidia, queriendo nada más acostarme de nuevo. Pero de repente, realmente me desperté y me di cuenta que esta salida sería más que una salida equis; ¡sería épica! ¿Quiénes pueden decir que han subido las tres montañas de Monterrey en un solo día? Pocos, y ese día sería uno de ellos.

Entonces, como siempre, nos vimos enfrente de la Pantalla a las 4:45 a.m. para ponernos listos y viajar juntos a la primera parte de nuestra carrera, la base del Pico Norte del Cerro de la Silla. Allí conocí a mi competencia: Gorka, Danny, Marc, Sheryl, Zahyra, Axa, y seis que no eran de nuestro grupo. Enrique y Marcela estaban también, pero no competieron en todo el concurso. Todos estábamos contentos y súper limpios, aunque tal vez un poco cansados todavía.

A las 5:30 empezamos a correr hacia la cumbre. Para los que no han ido al Pico Norte, tuvimos que pasar por un túnel primero, y con esto nos dimos cuenta inmediatamente que la oscuridad profunda nos iba a dar problema. Todos teníamos las lámparas puestas, pero aún con ellas no pudimos ver suficientemente. Además, dado que había llovido la noche anterior, todas las rocas estaban muy resbalosas, cubiertas de lodo feo. Agarrábamos troncos y andábamos sobre las rodillas y manos para que no deslizáramos por la pendiente peligrosa. Muchos me rebasaron pues quería cuidarme y, como dice la canción famosa, “no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar.”

Salió que Sheryl y yo andábamos casi al final de la fila, con Zahy enfrente de nosotros. A cada rato nos gritaba, “¡Ánimo! ¡No se paren! ¡Síganle!” y contestábamos, “O…okey…” entre respiros y sentados en troncos o rocas. La verdad es que la subida sí estaba terrible. A menos de la mitad de la vereda los tres encontramos a Marc, desanimado y lo que parecía enfermo. Nos enteró rápidamente que había vomitado unas veces. Afortunadamente, Zahy llevaba unas “chocolatinas” mágicas y cinco minutos después de que Marc las comió, sintió la energía fluir por su cuerpo y siguió rápidamente enfrente de nosotros de nuevo.

Marc no fue el único herido. Danny también vomitó. Pero no fue el peor caso. Cuando pasamos por el campamento antes de entrar a la vereda “El Caracol”, vimos a un chico joven que se había lastimado bastante su rodilla y no pudo seguir más en todo el concurso del día. Continuamos con un poco más de cuidado que antes; yo quería realmente terminar sin desgastar completamente el cuerpo.

Después de tal vez dos horas y media por fin Sheryl y yo llegamos a la cumbre del Pico Norte. Al ver que ningún oficial estaba arriba, me preguntó Sheryl, “¿Dónde nos apuntamos, para que sepan que no hicimos trampa?” Yo, como que estoy muy acostumbrado a nuestro país, simplemente le dije, “No nos apuntamos. Estamos en México.” Paramos unos cinco minutos para admirar la vista impresionante. Ya había amanecido y aunque había mucha nube pudimos ver muchas montañas en la distancia. Creo que fue en este momento que nos dimos cuenta de que nadie había traído cámara. Ni modo, se quedará en nuestras memorias.

Creía que la subida del Pico Norte cuando está mojado era difícil, pero decidí pronto que la bajada era mucho peor. Casi choqué con Sheryl enfrente de mí tres veces antes de que por fin me dijera que yo le diera espacio. A cada rato se caía con un golpe muy fuerte y al preguntarle si estaba bien ella me contestaba, “¡Ay! Sí… ay, ay,” quedándose un rato en la tierra. La verdad es que todos parecíamos arañas o cangrejos bajándonos por las rocas grandes y, en las palabras de Zahy, “Mis muñecas no eran más que tobillos.”

Yo iba bastante lento y después de un rato decidí que tenía que ser el penúltimo. Sólo el hombre con los pantalones terriblemente cortos estaba detrás de mí y Sheryl estaba fuera de mi vista. Ni siquiera oía la voz de Zahy, y esto casi nunca me pasa.

Mientras me acercaba al cañón próximo a la casita, alguien empezó a gritarme en una voz desesperada, “¡Hola! ¿Quién es? Estoy perdido.” Rápidamente me di cuenta de que era Marc. Al parecer una persona le había aconsejado que fuera por un “atajo” por el cañón en vez de seguir por la vereda. Juntos caminamos los últimos quince minutos del camino, perdiéndonos una vez más por un par de minutos. Salimos del túnel y con un golpe de gusto inesperado corrí hasta el final.

Buscaba a todos mis compañeros, pues pensaba que era el penúltimo, pero Sheryl no estaba. Un minuto después salió corriendo del túnel. Nunca había ido al Pico Norte y como era de noche cuando habíamos empezado no sabía cómo regresar. En vez de ir a la derecha al toparse con la barda, se fue a la izquierda. Pudo ver a todos a través de la cerca, pero no pudo escaparse. Afortunadamente, todos le dijeron qué hacer y terminó bien.

Todos estábamos bien cansados y unos un poco desanimados, pero al ver la comida nos compusimos rápidamente. Nos llevaron los coordinadores una bondad de cosas – lonches, coca, paletas, manzanas, agua y más comida que ya no recuerdo. Emocionados por recibir la comida e idos por el ejercicio, nos sentamos en el único trozo de pasto y empezamos a comer. Después nos dimos cuenta de que algo olía a caca. En este momento Axa nos anunció, “Este perro comió elote.” Y yo me había sentado en sus restos. Qué chido.

Esperamos y descansamos un rato, hasta que por fin nos subimos a los carros para ir a Mitras. Eran las 10 y como de costumbre, con la emoción de lo que nos esperaba, me dormí.

LA TRILOGIA!!!

Mitras… el puerto del aire!

La tuza meneses

Era el segundo pico, bueno el segundo y este era un puerto, sabíamos perfectamente que ya no era la cumbre dolorosa y resbalosa que había sido para todos pico norte. Después de terminar el pico norte descansamos y comimos bien, unos mas que otros, sabiendo que había que recuperar fuerzas, Danny por otro lado prefirió comer solo una naranja o no se que demonios debido a un malentendido a los “tepoconsejos” dados un día anterior (tepo bien dijo que en la montaña se comía poco pero bajando se comía bien, Danny hasta este momento había entendido que durante toda la trilogía se comía poco…claro que el mitras se lo cobro!)

Se tenia que bajar el mitras máximo una hora después del primer lugar, intentamos a la mexicana proponer un trato a Cutberto (hasta entonces el primer lugar de la competencia) o amedrentarlo diciéndole que llamaríamos a nuestro amigo Sergio Fernández que lo había quitado del trono un par de años atrás, entre risas empezamos a subir…todos empezaron rápido de nuevo y conforme avanzábamos hacia la cama de piedra cada quien iba agarrando su paso, Andrew, la chirris (sherryl) y yo caminábamos juntos, el chorreadero empezó y nos pegamos a la izquierda para llegar rápido a las trepadas y toparnos lo menos posible con zigzags que nos retrasaban, Danny debido a su única naranja en la panza a mediados de la subida tuvo un bajón de pila muy feo (este se curo comiendo una chocolatina enseguida agarro chidito su paso)… Gorka y Marc iban adelante, Axa un poco mas adelante. Terminamos las trepadas, caminamos hacia la virgen y tomamos el tepoatajo que nos llevaba directo al chorreadero del piloto brincándonos de nuevo zigzags más cómodos pero más tardados. El chorreadero al piloto es rápido, pero muy inclinado, todos íbamos subiendo sudando un poco la gota gorda, ya los primeros habían empezado a bajar.

Llegamos pronto al piloto, admiramos un poco el paisaje, tomando agua y comiendo naranjas que sabían a gloria y con la frase celebre de Gorka “ de bajada hasta la mierda rueda!” empezamos a bajar. Algunos tomaron el chorreadero de bajada y otros nos fuimos un poco de culo como diría el mikel, sabíamos que de bajada el mitras es mas diversión que otra cosa. Esa bajada fue rápida rápida, la adrenalina de saber casi terminada la segunda montaña y el sentimiento de estar pronto comiendo pollo nos hacían correr aunque a veces las piernas ya no pudieran tanto.

Llegamos todos en menos de esa hora, y el mitras paso en un suspiro, comimos pollo y ensalada, fruta con chile y coca colas para que el azúcar nos diera ya sus picos de energía adorados! impresionada de pensar lo rápido que puede uno hacer correr a las piernas cuando se quiere me senté en medio de la calle con el anuncio que da la bienvenida al mitras “prohibido el paso”…contenta de estar ahí con mis amigos comiendo pollo y riendo por estar haciendo tres montañas en un día, por que nadie nos obliga, por que tal vez somos masoquistas, pero también por que son esos recuerdos los que en todo momento me hacen sonreír!

La ventana, chipinque. Trilogía. 07/03/2010

Son algo más de las tres de la tarde y nos vamos acercando en los carros a chipinque, al contrario que en mitras y la silla, aquí tenemos que pagar para poder entrar y estacionar el carro. Una vez hemos aparcado el carro nos bajamos de él aunque no sin sufrimiento, las piernas ya no responden!!!

Al bajarnos miramos hacia arriba y divisamos el objetivo, está lejos, pero ya que hemos llegado hasta aquí no lo podemos dejar ahora, así que una vez más nos reunimos en la salida todos los valientes, locos, masoquistas o … ya no sé ni lo que somos. Nos explican que no podemos utilizar el chorreadero para bajar porque tapamos la vereda que tanto tiempo les ha llevado acomodar, y aunque de primeras hay alguna que otra duda, finalmente todo queda claro y le damos.

Allá vamos, sin muchas fuerzas en el cuerpo pero con la motivación de estar a punto de completar el objetivo que hemos empezado a las 5 de la mañana. Como en las anteriores subidas, nada más arrancar allá van los dos primeros clasificados, como alma que lleva el diablo, el resto, es decir, los de este planeta, empezamos despacio intentando buscar un ritmo cómodo para llegar hasta arriba lo mejor y lo más rápidamente posible.

Poco a poco cada quien va encontrando su ritmo y con mucho sufrimiento vamos todos hacia arriba. Mientras subimos, nos damos cuenta de que es una ascensión muy chida y cómoda aunque la verdad, nos gustaría venir otra vez en la cual nuestro cuerpo no esté tan hecho polvo. Pero bueno, es lo que hay, así que tratamos de “disfrutar” la subida. Después de un zig zag bien largo, todos los trepas, y creo que todos los demás también, agarramos un atajo bien bueno que nos acerca mas rápidamente a la ventana.

De repente llegamos a un punto en el que en vez de subir empezamos a bajar, nuestras piernas, brazos, espalda… lo agradecen muchísimo, aunque en el fondo ninguno olvida que lo que ahora bajamos a la vuelta va a tocar subirlo! Después de esta pequeña bajadita, un poco de llano y ya está, hay nos presentamos, en la ventana. Anotan nuestros nombres y antes de darle para abajo, por suerte al igual que en mitras y la silla, agarramos aire disfrutando de una gran vista.

Solo falta bajar y nuestro objetivo estará cumplido, como se suele decir, sin prisa pero sin pausa le damos para abajo. Esta bajada no tiene nada que ver con las otras dos, después de bajar como en un tobogán la silla y bajar mitras de chorreadero en chorreadero, ahora toca una bajada bien fácil, pura vereda, si todavía quedaran fuerzas una bajada para darle bien rápido, aunque como no es el caso no la bajamos tan rápido aunque si corriendo.

Por fin!!! Es lo que todos pensamos al llegar abajo e ir reuniéndonos. Se acabo, orgullosos de nuestra hazaña nos tiramos en el suelo para comer unos ricos tamales para reponer un poco el cuerpo. Mientras nos intentamos recuperar las caras de todos dicen lo mismo, que cansado estoy, pero que feliz! Estamos un rato largo platicando, estirando para intentar evitar tener esos odiosos calambres y sacándonos las fotos del después, bien sucios, dolorosos, cansos… pero muy felices y orgullosos de lo que hoy hemos hecho, Si, hemos completado LA TRILOGIA!!!

Poco a poco se van marchando el resto de participantes y cuando solo quedamos los trepas decidimos irnos a nuestro punto de encuentro, a la pantalla, a juntarnos con el resto de trepacerros que hoy han salido a la montaña para contarles que tal nos ha ido.

Estamos un rato largo platicando y riendo, hasta que al final el hambre y el cansancio nos llaman y cada quien se va para su casa a intentar recuperar todo lo que hoy le hemos hecho sufrir al cuerpo.

Aunque parece que ya ha terminado la competencia, todos sabemos que no es así, todavía nos queda lo más duro, las “agujetas” que vamos a tener durante toda la semana van a ser monumentales, pero seguro que no nos quitan las ganas de cuanto antes se pueda volver a la montaña en busca de otra aventura o mejor dicho, LOCURA!!!

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5 comentarios sobre “La Trilogía (2010)

  1. Señoras rexseñas las tres me hicieron recordar lo bonito que no la pasamos aquel día.

    Andrew, cómo que “no era una salida X!” Cuando ha habído ese tipo de salidas? Muy buena la frase de hay que saber llegar. Como bien lo dijo Zahy mejores tobillos que las muñecas no pudimos tener. Que grafico eso de que el perro comió elote hahahah me cagué de la risa. Y si vaya que la mierda rueda de bajada si no quien sabe como le hubiera hecho en mitras con lo mierda que andaba.

    Saludos a todos y que bonito día aquel.

    y si andrew y abejo duermen juntos!!!

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