Reseña Barrancas del Cobre

Titulo tentativo: Nos la cobraron en Euros!
por Daniel García “Dany”
fotografía por Dany y Jon Lertxundi

Esta excursión surgió de un viaje de Jon y Dani a las barrancas del cobre. Dada la desintegración que las rodillas de Dani tenían, se cambió el plan original Urique-Batopilas a Areponapuchi-Río.

Un día antes de aquel viernes 18 de Diciembre, Jon y Dani estaban acampando en la cima de las barrancas del cobre con una de las mejores vistas en las que jamás hayan acampado. Las estrellas hasta caían gordas de tanto que brillaban. Bajaron muy poco para acampar y Dani ya sentía que sus rodillas se quejaban y querían solo turistear fresa. Esa noche Dani le dijo al Jon, no creo que vaya a poder bajar al cañón mañana, mi condición destruida no me lo permitirá. Pero en fin esa noche ellos dijeron mañana será otro día y ya Dios proveerá.

Se levantaron con un amanecer bastante interesante con aquellas barrancas, un poco de mareos por dormir justo en un barranco. A recobrar las fuerzas,desayunaron lo de siempre, un pan con leche. Reposando, la lactosa y admirando el paisaje, llega a ellos un señor Tarahumara o Rarámuri. Platicaban con el señor y el les decía por dónde estaba el camino para bajar. Más o menos le entendieron y se decidieron a bajar. Dani había encontrado unas formas de caminar para que no le dolieran las rodillas y dijo, inge su madre, vamos pa bajo. Acordaron solo que Jon bajaría la casa de campaña, estufa y otras cosas que traía Dani para que las rodillas no sufrieran tanto.

Fueron así pues a la tienda por provisiones, leche, pan, schilorio, barbacoa y la tradicional carne seca. Ya casi por irse y dijeron: Ah! El agua. Dijeron 6 litros, check! Preguntaron a los señores de Arepo y les decían: Si solo tomen el camino grande y ya los bajará hasta el río, información corroborada por la biblia de Jon. Así pues, empezaron a caminar, tenían mucho entusiasmo de bajar y se sentían como en la gran expedición. Quizá porque iban a un lugar que ninguno de los dos conocían, ya se sentían ellos algo Raramuris, Si claro!

Entonces el camino ancho empezó a subir a subir y subir. De tal manera les empezó a oler que algo andaba mal: Porque subimos si nosotros íbamos para abajo decía Dani, sin embargo Jon tenía plena confianza que el camino era el correcto. Se termino pues el camino y se perdió en un campo. Se regresaron a una casa a preguntar y no había más que perros que les decían váyanse, en canino. Jon le decía a Dani, pienso que por dónde íbamos antes estaba bien había una puerta. Los dos arremedos de Raramuris se regresaron y entraron por aquella puerta y nada, el camino se terminaba. Entonces se dirigieron a la última casa Raramuri y dijeron: ellos ya habrán de saber dónde quedó el camino.

Cruzaron un huerto y llegaron a los Tarahumaras que si no les hablas, ellos actuaban como si fueran árboles más. Les preguntaron entonces: Disculpe sabe dónde está el camino para bajar al rio. El Raramuri contestó: pues está muy lejos de aquí ya mi hijo los llevará, solo déjenlo que se cambié. El niño se metió a la casa y salió bien pijo. Se puso camisa blanca de botones, se peino se puso pantalón y cinturón y ya las conocidas Salomon Raramuri Chanclas. Ellos quedaron impresionados de cómo el niño se había arreglado y se dispusieron entonces a seguirlo. Empezaron así a caminar de tras de él. Esta parte se podría llamar el día que los filtro un niño tarahumara. Por un lado estaba Dani, que no podia doblar las rodillas y por otro lado Jon con el peso de mula.

Así pues lo seguían a como pudieran, el niño no parecía correr en las veredas que nos llevaba, simplemente se veía que estaba caminando en un terreno que el realmente conocía, que al aprecer de los raramuris wannabe paracia que corria. Los dos citadinos nada más no podían seguirle el ritmo. Uno se resbalaba al no poder frenar y el otro se revolcaba al no poder controlar el peso. Después de alrededor de una hora y media perdidos, con la lengua de fuera y algo tronados Manuel el niño tarahumara que nunca habló nada más que lo necesario, dijo: Hasta aquí llego yo, el camino es para allá

Aquel camino grande que ellos pensaban y que les habían dicho, era solo una vereda en muy buen estado, como las millones que debe de haber en la red de carreteras Raramuri. La única diferencia era que está realmente resaltaba más de entre la tierra que las otras. Por lo cual ellos la llamaron la highway Raramury!

Se concentraron entonces y empezaron a bajar una vereda tipo chorreadero bastante soleada pero en muy buen estado. A Jon le costaba un poco acostumbrarse al peso mientras que a Daniel le costaba bajar sin doblar las rodillas. Los paisajes se hacían bastante bonitos, casas de tarahumaras en lugares con vistas que no los ponían más que a reflexionar y a darse cuenta de lo insignificante que son en este mundo y que sin embargo ellos disfrutaban de él. Entonces con entusiasmo dijeron: ahora si estamos bajando!

Bajaron así hasta un rio seco y empezaron a subir, lo cual le costaban mucho a Dani. Una vez que él se acostumbraba a bajar sin doblar las rodillas ahora se tenía que acostumbrar a subir sin doblar las rodillas. Por otra parte Jon se quejaba un poco del dolor de espalda por la cantidad de kilos que traía.

Al subir todo les empezó a cuadrar más. Vieron las señales que les dijo el Raramuri por la mañana de por donde pasaba la vereda. Les había dicho que pasaría por entre dos piedras y hacia allá iba la vereda, lo cual les dio confianza. Continuaron subiendo hasta el puerto donde disfrutaron de un manjar. Loches de chilorio con frijoles frios. Jon hacía referencia a lo diferente que era su viaje de fin de carrera con el que sería de sus amigos. Decía: Ellos en la playa y yo aquí en el cañón con chingos de kilos y comiendo pan con frijoles fríos. Dani no sabía si eso a él le gustaba o se quejaba de la situación.

Después de comer era momento de partir y la pasividad hizo que en Dani todo se enfriara, los músculos, las ganas y las rodillas. Pero por otro lado Jon ya estaba ambicioso de llegar al fondo de ese cañón lo cual hizo a Dani continuar. Al principio el dolor en las rodillas hacía pensar a Dani que quizá no era lo más correcto bajar, las pendientes se ponian interesantes y al no poder doblar las rodillas le hacía pensar que mejor debía parar. Pero nada más se paraba descansaba y sentía que aun podría caminar, y pues continuaba. Por otro lado Jon, estaba bastante consiente de la paliza que se estaba poniendo Dani al bajar pues su cara en ocasiones lo demostraba. Pero él pensó esta fue una decisión que él tomó y si debemos o no continuar esa decisión él la debe de tomar.

Cada vez se sentía que ya estaban en tierras bajas, el clima había cambiado un poco y la vegetación también. Se toparon entonces con un señor, que a palabras muy cortas les dijo que les faltaba una sola hora para el rio. Se tomaron con dos mujeres más que las únicas palabras que les dijeron cuando ellos les preguntaron por el rio fue: Abajo. Así llegaron a la única ‘’Y’’ que la vereda tenía. Por un lado se tenía una vereda bastante marcada y por el otro lado una que parecía imposible.

Así que tomaron la marcada se sentían ya felices de escuchar el flujo del agua y de que finalmente llegaron un rio. Buscaron vereda pero no encontraron. Entró en ellos un poco la desesperación y decidieron tomar la única opción regresar a la vereda que se veía imposible. Subieron de nuevo y Dani fue primero a ver y se dio cuenta que lo que parecía imposible o peligroso a la vista en realidad era muy fácil.

Siguieron entonces su camino rio abajo. Pasaban por una especie de ruinas que tenían vistas increíbles. Finalmente después de unas 5 horas vieron el gran rio de aguas azul-verde. Dani dijo, son piedras grandes o es arena como de playa y le Dijo a Jon: Si son piedras vamos a dormir de la mierda pues no hay donde poner la casa de campaña y si es arena pues ahí tienes tu playa.

Bajaron así pues la ultima muy dolorosa parte para las rodillas de Dani y para la cintura de Jon. El último ZicZac ya para bajar hasta el rio fue interminable para ellos. Dani cantaba canciones en su cabeza como, la canción de moda: Nos vamos a Morir, nos vamos a morir y de repente decía frases como: por que caminar duele, si caminar es bonito. Por otro lado Jon estaba concentrado en una misión: llegar al rio.

Finalmente llegaron al rio, tenían uno de los paisajes más impresionantes que jamás ambos dos hubieran visto. Paredes altísimas, aguas verdes y playas de arenas blancas. Realmente este mundo es de Locos. Entonces empezaron a buscar un lugar donde acampar. Sin embargo todos los lugares tipo playa estaban del otro lado del Rio lo cual implicaba cruzarlo.

Se armaron de valor se quitaron los zapatos, a cruzar se ha dicho. Se resbaló primero Dani y grito fuertemente y Jon respondió estas bien. Dani Dijo si, solo que el agua está bien inche fría, pica como si le hubieran echado chile y ahí vino otra frase, porque el agua duele si al agua es bonita es verde, es cristalina.

Ya bastante destruidos llego Dani primero al otro lado del rio y se dirijo al lugar de acampada. Se sentó, llego Jon y dijo: Daní y pensar que mañana tenemos que subir todo esto. A lo que Dani respondió: Ya mañana Dios Preverá.

Así pues se pusieron a preparar su lugar de acampada y se prepararon psicológicamente para tomar el primer baño después de 4 días en las aguas congeladas del Caribe Chihuahuense. Comieron quizá una de las mejores comidas que les habían tocado en todo el viaje. Arroz con Chilorio y carne seca, vaya mezcla.

En la cena Jon platicaba que se sentía estresado por el lugar en el que estábamos, pensaba el que le iba a salir una fiera. Por su parte Dani le dijo que lo único que le estresaba a él era que no muy abajo la tierra estaba mojada y eso podría significar que el rio subió no hace mucho. A lo que pensaron la muy ya conocida frase: Dios Proveerá

Durmieron una noche que en promedio fue de las buenas en comparación a las otras. El único inconveniente que tenían era que la pendiente era bastante y el interior de la casa era como un resbaladero.

Después del primer día de sufrimiento en la bajada, había llegado quizá lo mejor o lo peor, la prueba final que el cañón les estaba cobrando por haber tenido el privilegio de haber visto sus aposentos.

La prueba final era: ya un poco deshidratados del día anterior deberán de subir con solo 3 litros de agua. Además les dará el sol toda la subida de frente y de comida de marcha tendrán solo unas pasitas y pedazos de pan con chilorio del día anterior.

Pues así se dignaron a subir. Justo antes de empezar Dani pensó en decir Safo de buscarme un palo para subir, pero encontró justo al inicio de la vereda el perfecto bastón que lo subiría hasta la cima del cañón. De inmediato el calor los empezó a atacar y empezaron a sudar y a exprimirse. Dani había encontrado la técnica perfecta para subir y Jon jalaba la carga de equipo cual mula araba la tierra. Paraban cada diez minutos y Jon daba 3 tragos y Dani 2 por tener menos peso en el. La subida se hacía pesada por ser chorreadero y traer el peso de acampar. La subida parecía más corta que la bajada y subían muy rápido hasta que el cuerpo se empezó a agotar. Se sentía un calor intenso y una sed inmensa. El dar un pequeño trago de agua les daba un placer tan grande, y pensaron que eso quizá si se podría comparar con el placer de un Teporgasmo. Subieron poco y se refugiaban en sombras de arboles por unos minutos para enfriar los cuerpos y mantener el agua dentro.

Así se terminaban casi el primer litro y medio de agua y no sabían cuando más tendrían que subir con el litro y medio restante. Habían tomado muy poco agua y la deshidratación era inminente. Jon tenía los labios blancos y sumidos y Dani tenía dolores de estomago. Se toparon entonces con un Tarahumara que les dio la esperanza del día. Les dijo que bajando el rio habría agua pero con el español que se manejabn los tarahumaras les era difícil entender exactamente donde estaría el agua.

Comieron un poco en el primer puerto y dijo Jon, con esta agua que tenemos seguro llegaremos arriba. ¿Cómo? no sabemos, pero llegaremos. Empezaron un poco las alucinaciones y hablaban mucho de lo que se tomarían cuando llegaran a la tienda en el pueblo. Cosas que eran tan cotidianas y alcanzables en la vida diaria ahora a ellos les faltaban. Jon decía cuando llegue me compraré un bote de agua, un gatorade y un jugo de piña y tomaré de uno de otro y después del otro así hasta que ya no quiera más. Los dos se le quedaba viendo al bote y pensaban en como ahora apreciaban tanto un litro de agua que tenían cuando en la ciudad no representaba mucho.

Después de alucinar un poco, rápido empezaron a bajar al arroyo donde posiblemente habría agua. Llegaron al arroyo seco y lo empezaron a seguir rio arriba. El agua que había estaba muy sucia tenia excremento al lado lo cual la hacía imposible de tomarla. Subían y subían buscando el ojo de agua de donde surgía y no encontraron nada. Entro en ellos un poco la desesperación, ya no sabían si reír o llorar. Jon tenía los labios como de viejito hacia adentro muy blancos y con sangre y dani vomitaba sin sacar nada. El estrés había entrado un poco en ellos. Sin embargo aun reían y Dani pensaba mi mama me diría ahora: Pero quien te manda. Por otro lado Jon pensaba, que tal tu viaje de fin de carrera, bien muy majo, me fui a un cañón a pasar sed y hambre. Se reían un poco de ellos mismos de la situación en la que se encontraban.

Decidieron así tomar más del agua que estaban guardando para prevenir un poco que la deshidratación se les saliera de las manos. Siguieron subiendo y tenían como objetivo llegar a la casa que había más arriba y pedir agua. Quizá fue una de las subidas más pesadas que ambos habrían tenido. El desgaste físico, la falta de agua y el estrés los hacía que avanzaran muy lentos. Veían unas casas pero no había gente, hasta la última casa. Cruzaron un huerto y encontraron una pila de agua. Entraron a la casa preguntado que si esa agua se podía tomar una tarahumara no dijo nada y solo les dio un bote para tomar de ahí.

En ese momento la expresión cambio en ellos. Liberaron todo el estrés que tenían por no tener agua y empezaron a beber, Jon tomaba del agua purificada que ya traían y Dani del agua de la manguera. Ya que Dani argumentaba que el siempre tomaba agua de la llave en Monterrey y que por ende sería menos susceptible a las diarreas. Se dieron tiempo para observar el paisaje y comieron al lado de la pileta de la salvación. Se reían un poco de ellos mismos y de la situación de la que se habían salvado. Y en eso dijo Jon: Creo que con esto del agua si nos falto un poco pensarle. Y se rieron de nuevo. Después de unos 30min. De haber comido se disputaron a seguir con al última parte de lo que faltaba. Ahora con menos cosas en que pensar y una mente más hidratada se dieron cuenta que no les faltaría más que una hora aproximadamente para llegar a la cima. Subieron la última parte sin decir gran palabra. Jon ya había aprendido a lidiar con el peso y el dolor en la espalda pero Dani cada vez le costaba más subir. Pero en la mente de ambos quedaba que el cansancio que tenían o el dolor que tenían ya no se comparaban nada con la deshidratación que les podría haber dado.

Llegaron así al gran camino que tomaron en un principio y vieron por donde era la entrada a la vereda. La cual incluso cuando la hubieran visto no la habrían tomado ya que ellos pensaban que el camino real era el camino grande. Cruzaron las vías del Chepe y llegaron a Areponapuchi. Entraron a la tienda y se rieron de lo raro que fue el día. Hace apenas 2 horas deseaban tanto algo y ahora lo tenían. Compraron un gatorade cada quien además un jugo Jon y Dani una Fanta. Así tomaron el último autobús que pasaba hacía Creel se subieron al autobús para acampar ahora en el lago Arareco una de las noches más frías de sus historias con temperaturas de hasta -11°C. Pero esa ya eso es otra historia del par de masoquistas.

Nota Dani:

Es increíble todas las experiencias que te puede hacer vivir la Montaña en un día. Puedes pasar por tantos climas, ecosistemas, paisajes y emociones que le dan una variedad extraordinaria a tu día. Cosas que en el día a día las vemos tan alcanzables y tan ordinaras, son más esenciales y vulnerables de lo que creemos y no nos damos cuenta hasta que las carecemos. Sin embargo estas experiencias en la montaña no las puedes vivir de igual manera solo ni con cualquier persona. Ésta debe estar totalmente consciente de querer pagar el precio contigo para poder llegar a vivir algo tan remunerante. Todo lo anterior fuera de la falta de tacto con el agua.

Nota Jon:

Realmente una de los viajes más extraordinarios que jamás he tenido. Probablemente la excursión más dura del semestre, pero eso fue nuestra culpa, eso de irse sin agua… ¿andaríamos ambiciosos de retos?

Por último, al final nos dijeron en Creel que se habían dado avistamientos de león en el cañón, leones que se escaparon de un hotel del pueblo, por tanto mis temores al fondo del cañón de que un animal nos comiera fueron entendidos.

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3 comentarios sobre “Reseña Barrancas del Cobre

  1. Bueno, no importa donde se este si no con quien se esta! Eso es lo que le dara sentido a la aventura, ya sea que estes en una playa o en un cañon o en el teleferico.

    Pobres rodillas =S ojala que ya esten mejorando! muy padre y ruda su aventura!

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  2. Que aventura más especial. Para mí, las Barrancas del Cobre han sido uno de los destinos que más me ha gustado en mi vida. Desde el inicio del tour, todo fue genial, lo iniciamos desde Los Mochis y lo terminamos en Chihuahua. Tuve la oportunidad de visitar Urique, Posada Barrancas, el Cerro del Gallego y el parque ecoturístico de Barrancas del Cobre. Hacer uno de los tours en barrancas del cobre, es sin lugar a dudas una de las aventuras que recomiendo para salir de vacaciones en México. Las Barrancas del Cobre ofrecen una experiencia única en México y el mundo. Una de las cosas más lindas en el viaje fueron los Tarahumaras. Los Tarahumaras son una de las culturas indígenas más interesantes del país. Tienen una forma de vida especial, muy diferente a la vida moderna que conocemos, pero admirable.
    Muchas gracias por esta publicación y los estaré siguiendo.

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