El potosí

Reseña de El Potosí
7 de noviembre de 2009

fotografía y texto por David Hernandez

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Dany en momento emo.

 

IMPORTANTE: ESTA RESEÑA CONTIENE MATERIAL NO APTO PARA TREPACERROS EN ETAPA FORMATIVA. LAS ACTITUDES IRRESPONSABLES NO DEBEN SER IMITADAS O TOMADAS COMO PROPIAS DE UN MONTAÑISTA EJEMPLAR. LLEGAR TARDE A LA PANTALLA, NO LLEVAR SUFICIENTE AGUA AL DESIERTO O NO EMPACAR EL TOLDO DE UNA CARPA PUEDEN LLEGAR A AFECTAR A TERCEROS. LOS HECHOS QUE AQUÍ SE RELATAN HAN SIDO CUIDADOSAMENTE REALIZADOS POR UN ALPINISTA EXPERIMENTADO MUY BUENA ONDA Y GUAPO. POR FAVOR NO LO INTENTE USTED.

El sábado es un día glorioso porque me levanto tarde. Entonces estaba de buenas y fui al mercadito con Sergio Zayhra y Dany, que llegaron de improviso muy oportunamente a nuestra casa, porque en el mercadito es bien sabido que se encuentra todo tipo de antojitos matutinos. En la salida al Potosí iba a necesitar muchas miles de kilocalorías de reserva en mis lonjas y cachetes. Así que no escatime en proveerme de un chile relleno y unos tacos sudados, unos churros y muchos pistaches. Además compre las mandarinas que me acompañaron durante el ascenso y descenso de la montaña. Intente decirle a mis compañeros de mercadito que ya era muy tarde para que se apuraran y entonces no llegáramos tan tarde a la pantalla, pero me descubrieron y entonces hicieron lo necesario para llegar tarde. Lo peor es que no había comprado ni agua ni comida aun. Cuando pasé por la mochila a mi casa y a dejarle un poco de comida extra a mi perro para su supervivencia, encontré debajo de la puerta una postal que mandó Oscar desde Ushuaia, y por un instante me emocionó imaginar todo el recorrido que había pasado ese papelito para llegar hasta mis manos desde el fin del mundo, pero después pensé que estaba siendo demasiado cursi. Tomé un par de libretas para estudiar durante el camino, y un libro que se supone tenía que haber leído desde hace una semana, y nos fuimos.

Llegamos a un pueblo fantasma con todo respeto para sus habitantes, en el que me sentí en el lejano oeste, y en algún momento llegamos a ver una planta rodadora, e imaginé la canción de The good The Bad and the Ugly de Ennio Morricone. Dejamos los carros en casa de una amable señora. Empezamos a caminar en el polvo del pueblo, y luego comenzamos a adentrarnos en el semidesierto. Sorteabamos diferentes especies de cactus. Inmediatamente Nifi probo las espinas de los “perros”; te juro que son como clavos delgaditos que atraviesan la suela de las botas. Empecé a fresear usando el GPS que nos prestó Rob. Llevaba muy poco peso en la mochila, tanto que me preocupaba que me faltase algo. Me sentía muy cómodo a comparación de mi última salida; sin infección estomacal. Sergio se ofreció a cargar con toda la casa de campaña y no se lo impedí, aunque cuando me pidió que cargara sus guayabas me negué rotundamente. El aire era fresco pero el sol de la tarde nos hizo sudar rico desde los primero minutos. Me di cuenta que al día siguiente me iba a faltar agua; aunque yo tomo muy poca, 2 litros no eran suficientes para dos días en el desierto. Creo que no leí el mail de la salida.

Todo el grupo avanzó muy bien, a pesar de que algunos tenían ampollas por aquí y no sé que en las rodillas por allá. Llegamos a una planicie donde pude comprobar cómo en el desierto la temperatura se cae repentinamente al ponerse el sol. Nos pusimos ropa de marcha en frio, headlamps, y de aquí en adelante no recuerdo casi nada hasta el día siguiente, todo estaba muy oscuro. Solo que la luna salió del horizonte como del color del fuego, y que podíamos ver las estrellas a nuestra altura. Los termómetros marcaron un promedio de 3 centígrados, pero no les creíamos, más que cuando nos deteníamos. Después de algunas horas nos dimos cuenta que la pendiente se estaba acabando, y nos sentíamos tan bien que llegamos a la cima cantando.

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Zahyra y Lertxundi

Para que les digo que no si sí, la cima esta bien fea. Hay un radar de aviones, como 5 antenas de radiotransmisión incluida una que parece pino de boliche y el ruido de una planta eléctrica. Además de que al llegar nos recibió un grupo de ineptos que subieron en carros y se acercaron a pedirnos un encendedor que no sé porque le dimos, y después de decirnos que habían corrido un Ironman se pusieron a fumar en medio de nosotros. Después de que Zay les lanzo la indirecta de que se fueran, (¿Quien esta fumando al lado de nosotros en el Potosí señor??), nos pusimos a armar las carpas con mucho frio. Pero nos dio más frio cuando descubrimos que una de las carpas no traía toldo. Me sentí mal porque confieso que yo prepare esa carpa en la mañana y no me acorde del toldo. Pero mis conocimientos de ingeniería mecatronica me sirvieron para instalar un pad térmico donado por Enrique, y le dejamos unos respiraderos para permear la humedad. Al parecer funcionó porque en esa carpa dormimos muy bien, a envidia de los siete que se empiernaron en la otra. Erica me dio su pad para dormir más cómodamente. Me levante solo una vez en la madrugada para comer lo que encontré. Y aun me queda la duda si yo fui el que se comió los chocolates que se le perdieron a Joaco.

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Arreglando la tienda.

Parece ser que llevar poco peso y dormir en pad me sirvió mucho porque me levante muy temprano con energías para ver el amanecer. Estuvo muy bien ver Venus en un cielo coloreado de rojos y azules profundos antes de que saliera el sol. Cuando se despertaron los demás desayunamos algunos tacos que me preparo Juan Pablo. El no pudo salir porque los de su equipo de su proyecto son medio losers, pero me di cuenta que de alguna forma su espiritu nos acompaño en aquellos tacos. Nos quedamos mucho rato platicando dentro de la carpa porque estaba muy a gusto, de temas varios como de que las sequoias gigantes son los seres vivos más viejos de la tierra. Después Nifi y Enrique creo que prepararon la fogatilla para el café, y calentar los desayunos. Algunos tomaron un tour guiado a la antena de radar y otros leíamos libros enfrente de una vista espectacular de Galeana. Recuperaron energías, se estiraron y se despabilaron, y hecho esto se prepararon para dormir otra vez.

Las parvadas de cotorras le dieron un toque serrano al campamento, en contraste con el sonido de la planta eléctrica. Antes de salir, Jon modelo unos mallones psicodélicos, y nos entretuvimos con las canciones que Dany compuso a algunos de nosotros. El aire seguía muy fresco aunque el sol nos daba directamente. Cuando nos cansamos de descansar, comenzamos el descenso, muy fluido. El frio fue sustituido por el calor, y descubrí que sí me faltaría agua, por lo que le robe una poca a Nancy aprovechándome de su amabilidad. En la bajada aprendí de Ernesto algunos datos interesantes sobre la flora del semidesierto, y de cómo reconocer y preparar el peyote y nos contó de cuando corrió el 100k de los cañones. Cuando llegamos al pueblo fantasma, vimos a los niños del pueblo correr hacia nosotros. Algunos pensaron que habían confundido a alguien de nosotros con una personalidad famosa del mundo del hiphop, pero en realidad venían a pedir dulces. No sé quien les dijo que los montañistas traen dulces, y pensé que tal vez en aquel pueblo Santa Clos no traía juguetes pero los montañistas traían dulces, y le di mi última mandarina a una niña malagradecida que se decepciono porque no le di un dulce de verdad. Pero era difícil resistirse a darles algo sobre todo porque nos llamaban “alpinistas”.

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Momento cursi

Finalmente llegamos a los carros y nos pusimos guapos(as) para el regreso, y entonces llego el momento de las endorfinas, y con ello la sensación adictiva de estar completo y de que eres feliz por el simple hecho de estar vivo.  Y para ello solo tuvimos que hacer un desnivel de 2000 metros en una bella montaña en el semi-desierto mexicano. Así que pienso que los que van a ir al iztaccihuatl-citlaltepetl tendrán tal descarga de endorfinas al regresar de su reto, que van a estar como drogados varios días, y se les van a salir las pupilas de tan enamorados que van a estar de la vida. Espero que se mochen y por lo menos nos traigan buenas fotos.

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10 comentarios sobre “El potosí

  1. que buen parrafo te aventaste al final master david! 🙂 siempre un gusto compartir contigo la montaña perrito!!!!

    a darle chido a al vida bandita!

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  2. Muy buena reseña david, me dieron muchas ganas de ir asi como la contaste. Ei dejen de escribir comentarios anonimos es de emos!

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  3. Jajajaj que frio hacia alla arriba! y no manchen! la luna se veia muy muy boonita! abejo entonces ya nunca vas a ir al potosi o que! porque la reseñas siempre seran diferentes

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