Mitras Pico Cuauhtémoc

Reseña por Jon Lertxundi
Título tentativo: “Pisotones por rasponazos”

Las montañas de García se asoman por el mar de nubes. Foto: Jon Lertxundi
Las montañas de García se asoman por el mar de nubes. Foto: Jon Lertxundi

Amanecí nublado, con esa neblina que cuesta reconocer si es nube o contaminación. Y en tanto que empezaba a despertarme noté una manada de carros acercárseme. Sentí miedo, de lejos no los podía reconocer. ¿Cómo serían?¿Se portarían bien?¿Serían respetuosos?

Después de que se prepararon, partieron, poco a poco y sin hacer mucho ruido. ¿Seguirían dormidos aún?

La vereda que siguieron estaba fácil hasta que llegaron a un punto en que se dieron cuenta de que todo no iba a ser tan fresita, y decidieron protegerse por lo que podría pasar. A partir de ese momento se me hizo más fácil verles, ya que todos llevaban un casco de colores que les distinguía.

Mandé a mis amigos a que los investigaran. Allá fueron las ardillas y por supuesto los mosquitos, mis fieles amigos. Sé que mucha gente los odia pero para mí son muy útiles y me proporcionan mucha información.

Según me contaron se veía un buen ambiente en el grupo, la gente platicaba de todo y estaban disfrutando con lo que estaban viendo. Por lo que me enteré en el grupo había gente nueva y gente que no tanto, y escuchando las diferentes lenguas en las que hablaban, me di cuenta que era un grupo internacional. Pensé que era muy enriquecedor que gente de distintos países estuvieran platicando entre ellos, conociéndose, entablando amistad, proponiendo viajes, excursiones…

Paso de las bicicletas. Foto: Jon Lertxundi
Paso de las bicicletas. Foto: Jon Lertxundi

Mis amigos me dijeron que eran buena onda y entonces decidí asomar un poco la punta y aparecer sobre las nubes, no sin antes reírme un poco de las cosquillas que me hicieron cuando pasaron por el túnel. Nadie se perdió, ni siquiera un poquito. Que pena, ya que sería chistoso escucharlos gritar en la cueva e intentar buscarse entre ellos.

Ya se me estaban acercando poquito a poco, y en sus caras se podía apreciar un poco el esfuerzo y la felicidad, sudor, tierra y suciedad. Una mezcla a la que estoy acostumbrado, ya que todos los visitantes que he conocido suelen traer un poco de todo ello.

Llegaron a la parte más técnica y es ahí demostraron toda su raza. Apenas se echaron atrás y subieron pared arriba. Todo ese esfuerzo tenía que devolvérselo de algún modo y no se me ocurrió nada mejor que brindarles un paisaje bien chido. Se que a algunos les disgustaba la idea de ver la ciudad, que preferirían ver algo más, pero lo siento, eso ya no estaba en mis manos. Oí algo acerca de un chavo que hacía milagros, quizá ese deseo se lo pudieron haber pedido a él, quien sabe.

Jon y Kika llegando a la cumbre. Foto: Daniel Santos
Jon y Kika llegando a la cumbre. Foto: Daniel Santos

Cuando llegaron a la cima empecé a conocerlos de uno a uno y a todos en general. Todos firmaron en el cuaderno que hay en la cima, y es ahí cuando me enteré que el grupo se llamaba Trepacerros, o algo así, no pude entender bien la letra.

Después de un merecido descanso recogieron todo y se marcharon. Me alegre tanto de haber conocido un grupo tan respetuoso con el entorno que traté de no lastimarles mucho en el descenso.

De nuevo se ayudaron mutuamente en la bajada, detalle que me pareció muy bonito, y siguieron su camino hasta que se encontraron sin agua. Decidí recompensarles con una fuente de agua natural y yo fui recompensado con una serie de chistes cada cual mejor, o ¿peor? Según se mire…

Al bajar decidieron hacer algo especial. Se fueron hacia un chorreadero y decidieron bajarlo corriendo. Trataron de bajarlo corriendo, y aunque alguno lo consiguió, en general se utilizó la técnica de cuatro patas.

Movieron todas las piedras que yo tenía apiladas, y como “castigo” repartí algún espaldazo y alguna caída que otra. Sin ánimo de lastimar a nadie mucho, pero sí con la intención de que tuvieran en mente que cada uno recoge lo que siembra.

El día así terminó, tal y como empezó, pero con algún pisotón más y algún que otro rasponazo más, y con la esperanza de volver a encontrarme otra vez con este grupo maravilloso.

Mitras Cuauhtémoc

El después. Foto: Dante Orta
El después. Foto: Dante Orta

Información técnica cortesía de Roberto de los Santos:
(pincha en la imagen para verla en grande)

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11 comentarios sobre “Mitras Pico Cuauhtémoc

  1. Oye que padre se siente imaginar que el Mitras se exprese asi de nosotros! ES bien chido este cerro! Nos ofrece muchas cosas para pasarla bien!! EScaladitas, chorreaderos, caminata, agua fresca, una cama de piedra, frio, calor, hermosos paisajes, todo en un solo lugar!

    Ahora si como diriamos Siempre nos recibe con los “brazos abiertos”!!

    Gracias Mitras!! Gracias Trepas!!

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  2. No manches Lerxundi sin duda una de las mejores reseñas que jamás haya leido. Me gustó mucho que no sabía nada de que estabas hablando al principio y luego ya entendí quien la contaba. Excelente. Vaya estilo. Igual el titulo bien acertado.

    Un saludo a todos chidismia reseña!

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  3. Jajajajaja! No manches, Lerxu! MUY BUENA RESEÑA! Jajajaja!

    Me pegó el tonto desde donde explicaba que mandó a las ardillas y a los mosquitos a checarnos! Jajajaja Duré como la mitad de la reseña pensando que eras una deidad como el NiFi jajajaja
    Ya que me carburó quién estaba contando la historia me dio todavía más risa! Jajajaja Es cierto: Muy chida reseña! Jajaja

    Ánimos a todos con la recuperada de las heridas de honor! A aprovechar la buena vibra del MitCuauh pa’ pasarla padre en la semana!

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  4. Si, coincido con todos que la reseña del Txundi esta buenísima, felicidades ! El Cua se porto chido con nosotros, aunque yo olvide ponerme bloqueador en las piernas y se me quemaron ! bah que importa, tu no tienes la culpa.

    ojala ya estén todos recuperados, saludos !!

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  5. Que chidoo vascoo!! que chido leerte y saber que piensas asii..nunca nadie habia escrito de esa manera las cosas! que padre que nos junte el mundo a los locos trepacerros verdad! hace parecer al globo demasiado pequeño!!

    siempre asi el mitras, siempre felicess con sonsisotas y raspones que duelen pero hacen recordar!!!! siempre chidoo!!!! y siempre imponenteeeee

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  6. me encanto bajar corriendo! disculpen el lexico mexa pero es parte del show!! espero seguir conociendo lugares tan exitantes en compañia de estas grandes personas y compartir estas bonitas experiencias con todos!!

    robb

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