Cañon de Las Escaleras – San Judas

Fugaz liderando
Fugaz liderando

Cañón las escaleras – Cañada San Judas

por Lando Valencia

Fotografía por Coqui

Después de una semana de lluvias, frío, viento e incluso granizo, la naturaleza se compadece de los Trepacerros y nos regala un domingo soleado, el primero del otoño.

Domingo 27 de septiembre. Hace 188 años Guerrero e Iturbide entraban triunfantes a la Ciudad de México, dando fin a 11 años de luchas y consumando la independencia. Y qué mejor manera de celebrarlo que yendo a la montaña a sentirnos libres e independientes.

Nos citamos, como de costumbre, a las 7 a.m. en la pantalla. A las 7:05 apenas se veían uno o dos Trepacerros y un grupo numeroso de gente de espeleología. Mientras pasaban los minutos llegaban algunos montañistas más, pero este día fue diferente a los fines anteriores. Eran las 8 y media y a Danny le preocupaba que hubiera tan poca gente, pues aunque habían confirmado unas 20 personas o más, apenas se alcanzaban a contar 13. Finalmente llegaron Andrew y Zahyra y pudimos partir.

No sé si sea casualidad o una logística muy buena, pero siempre hay carros suficientes para los Trepacerros que van. Fugaz, Dante, Danny y Shego nos llevaron a los 15 hacia el cañón de la Huasteca. Es un curioso nombre para la zona, pues a veces nos causa confusión a quienes vivimos en la región Huasteca (San Luis, Hidalgo, Tamaulipas, Veracruz), y eso mismo sucedió con Coqui esta vez, pues estaba casi convencido de que íbamos a alguno de esos estados.

Creo que no pasaron más de 20 minutos cuando por fin entrábamos a la zona. Fue curioso ver cómo, al pasar las montañas, el cielo cambiaba completamente, dejando atrás a la nublada mancha urbana y presentándonos un sol que preocupaba a más de uno, pero que ya se extrañaba. Después de ese bloque de montañas que divide a la Huasteca de la ciudad, llegamos a un lugar semi árido y muy polvoso, aunque imagino que debe ser un paraíso para los de escalada, pues hay muchas paredes que la naturaleza sabiamente labró y que llaman a la aventura. La gente iba y venía, ya fuera en carro, en bicicleta o caminando, pero todos disfrutando del lugar. A eso íbamos también nosotros.

Dejamos los carros en Rancho Bonito, el lugar donde terminaría nuestro recorrido, allí junto al camino de tierra. Nuestro líder Tepo (Sergio) nos dio mapas topográficos del lugar para que aprendiéramos a leerlos, nos enseñó cosas básicas para poder hacerlo y después de un rato pudimos ubicarnos. Eso creo… De Rancho Bonito debimos trasladarnos hasta Loma Alta, que fue donde verdaderamente empezó el recorrido, y para llegar ahí caminamos un poco sobre la carretera y después por un tramo de terracería, viendo cómo a uno y otro lado había espinas que seguramente tendríamos que atravesar más tarde. Al llegar a Loma Alta, y después de tomar nuestra primera foto grupal, Sergio nos retó nuevamente a ubicarnos en el mapa y nos enseñó a distinguir los puertos y otros elementos del paisaje. Nuestra meta era rodear al Picacho el Orégano, conocido por muchos como Aguiluchos del sur (Fugaz nos contó después que lo llamaban así porque los primeros en llegar a la cima y clavar la cruz pertenecían a un grupo llamado Aguiluchos. ¡Imagínense nombrar a un cerro “Trepacerros”! Quizás no suena bien, pero sería genial, ¿no creen?).

escaleras2

Junto a nosotros había un camino que nos abría paso hacia los cerros, y fue ahí donde comenzó la verdadera ruta. Alrededor del camino había grandes picos que nos iban conduciendo hacia el primer cañón. En el camino encontramos a un grupo de ciclistas que no pudieron seguir adelante debido a las rocas, pero aprovechamos que estaban ahí y nos tomaron otra foto grupal. Continuando con nuestro recorrido, y una vez entrando en el cañón, pudimos apreciar formaciones rocosas impresionantes, como sólo la naturaleza sabe hacerlo. Después de muchas fotos y mucha plática, encontramos un arroyito y junto a él pinturas en las rocas, hechas quizás por una raza antigua de pies descalzos… No lo sé. En fin, los líderes se encargaron de que todos acabáramos un poco mojados y continuamos entre rocas y montañas.

En algún lugar de ese cañón (el Cañón las Escaleras) encontramos un pozo donde nos abastecimos de agua, comimos algo ligero y descansamos un poco. Martina fue tan amable al compartirnos su chocolate coahuilense, pero al parecer lo único que pretendía era deshacerse de él porque no le gustó. No importa, a nosotros sí. Y bueno, las rocas redondas eran muy cómodas y nos invitaron a recostarnos, pero no por mucho, pues debíamos seguir adelante.

El coordi lamentándose del nivel del grupo.
El coordi lamentándose del nivel del grupo.

Al salir del cañón, debimos tomar el camino nuevamente hacia la montaña, pero lo perdimos por un momento. Este nuevo sendero estaba más lleno de espinas y la vegetación era un poco más densa, y creo que varios aún conservamos esos gratos recuerdos dejados por las plantas. Al parecer a los osos les gusta vagar por ahí, pues encontramos sus “regalitos” por todo el camino, esperando no tener que toparnos con uno de repente. Un poco más de agua, chocolates, barritas o lo que sea y por fin pudimos llegar al puerto: 6 horas exactas transcurrieron desde el inicio del viaje hasta ese momento. Allí entre las espinas tuvimos que buscar algún espacio para sentarnos y comer a gusto, aunque a algunos de nosotros se nos complicó. Después de compartir, charlar, pelearse y contentarse de nuevo, era hora de una buena siesta que, aunque no tan cómoda, fue confortante. Los cuervos y Sergio fueron los encargados de romper nuestro sueño e indicaron la hora de continuar con el recorrido.

Comenzamos a bajar de nuevo entre espinas y pudimos admirar las lejanas montañas y los valles entre ellas. Esta nueva vereda estuvo repleta de mujeres malas (perdón, mala mujer, una planta que es usada como remedio, pero que es también muy urticante) pero creo que nadie salió lastimado. Al final, y después de perdernos un rato, logramos alcanzar un nuevo cañón (San Judas), igual de interesante que el primero pero con formaciones rocosas un poco diferentes. Creo que Nifi pensaba en nosotros en ese momento, porque de la nada apareció David en medio del cañón. Él no había iniciado el recorrido con nosotros, sino que lo empezó tarde y por el final para poder encontrarnos en algún punto.

Y pues de ahí en adelante seguimos el cañón hasta ver rastros de civilización. Las paredes de las montañas eran impresionantes, pero poco a poco iban disminuyendo, dando paso a pequeñas lomas, cuando por fin llegamos a unas casas con una vieja combi surrealista baleada. En un montículo nos tomamos la última foto y de ahí caminamos a los carros. Fue un recorrido realmente fácil, y más porque el clima nos trató demasiado bien. Incluso una nube nos cubrió del sol mientras comíamos en la montaña. No sé si los Trepacerros rezan a alguna deidad o es que somos muy afortunados…

El famosísimo Coqui posando con la van baleada.
El famosísimo Coqui posando con la van baleada.

De esa manera terminó nuestra primera aventura otoñal: con raspones, piel bronceada, polvo por todas partes y un integrante de más. Fueron creo que diez horas y media de recorrido, las mismas horas de pasarla bien con la gente de Trepacerros, de reír, cantar (mal, pero al fin cantar), compartir y quejarse de alguna cosa. ¡Qué buen domingo! La tarde aún no daba paso a la noche cuando nos subimos de nuevo a los carros. Nos despedimos de la Huasteca y regresamos a la pantalla; unos a sus casas, otros a algún baño, algunos más fuimos a cenar, pero todos regresamos a nuestra cotidiana realidad.

Recorrido Cañón Escaleras - San Judas
Ruta aproximada del recorrido cañón de las Escaleras – cañón de San Judas
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14 comentarios sobre “Cañon de Las Escaleras – San Judas

  1. Quienes son los cuervos? no son canarios??
    Y las fotos??????
    Wow! que instinto de navegación de David para encontrarlos en medio de la nada.
    Buena reseña Santos pero forfa ponle fotos porque mi imaginación no jala sin ellas jaja.

    Saludos Trepacerros, hasta la próxima!

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  2. No hay fotos por que yo no fui y los que fueron no me han pasado fotos…. ¡Pasenlas! Buena trivia histórica jajaja…. Sí david, la verdad te pasaste con eso de encontrarlos braveado a mitad de desierto, qué opinas de que tu maestría en orientación biomagnética y la olfateada de testosterona de trepacerros se atribuya malamente como milagro de Nifi?

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  3. jaja esta muy chida esta reseña y que onda con la foto del coordi lamentándose del nivel del grupo jajajaja.
    Seguro que vieron paisajes muy impresionantes, asi que después nos muestran sus fotografías.

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  4. jaja, asi es, el ser humano da explicaciones sobrenaturales cuando la mente no da abasto para cosas tan increibles pero ciertas como mis superorientación! Naaa la verdad es que era un cañon! osea que no hay muchos caminos posibles!

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  5. Lando!! chida la reseña nomas que como que si los trepacerros le rezamos a una deidad!!! esta NIFI con nosotros todo el tiempo…que eso no es suficiente!!! no lo hagamos enojar razita que hasta ahora nos ha cumplido muchos milagritos! jajajajajaja

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  6. Felicidades por el recorrido, ayer quise hacerlo con el GPS solo y un poco de orientacion, termino mal, y accidentado.

    “No son los lugares que no conoce nadie, son los lugares que no conoces tu mismo los que te llenan.”

    Felicidades nuevamente.

    Saludos

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  7. El cañon de San Judas es propiedad de mi Familia, hay algunos parajes muy impresionantes, grutas, y cuevas llenas de cuarzo, incluso una mina abandonada, si gustan podemos programar una caminata y realizamos la visita

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  8. nuevamente hicimos este recorrido en abril 2018, el sendero al puerto cerrado, pero lo seguimos bastante bien, y seguí habiendo heces de oso, pero pequeño en tamaño. En la bajada del puerto si muy cerrada, vimos el rodeo para entrar a la cañada y luego de ahí buscamos el sendero pero estuvo tan cerrado que era preferible ir por la cañada, nos tomó cerca de 11 hrs el recorrido.

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