Pico San Miguel

"Atardecer de fotografía" por Sergio Dominguez
"Atardecer de fotografía" por Sergio Dominguez

Reseña por Sergio Dominguez

Reseña de Pico San Miguel.

Nada mejor que despertar a las 6 de la mañana en domingo.

Nada como vencer la inercia de los cuerpos en reposo: dormir hasta el mediodía, desayunar barbacoa o bien curarse de la cruda (realidad).   Nada como caminar a la pantalla en las penumbras, nada como observar a la gente regresar a sus hogares con el equilibrio perdido, con la euforia vacía y los riñones llenos de placer.

Fue una semana difícil, una semana para el olvido y el recuerdo: un gran amigo murió a causa del virus de la influenza, de la sepa H1N1. La muerte de un ser querido siempre me pone a pensar sobre mi propia muerte, y sobre como la vida no es más que un suspiro que se acaba en cualquier instante.

Que descanses en paz.

A las siete de la mañana nos reunimos en la pantalla, nos repartimos en los coches y llegamos a la gasolinera quince minutos más tarde, para enterarnos que el abasto de gasolina se encontraba suspendido de manera indefinida. Quizás por casualidad divina (no se descarta la posibilidad) el abasto se restableció justo cuando Nifi estacionó su vehículo a un lado de la bomba.

Después de llenar los tanques partimos con rumbo a las grutas de García, en el municipio del mismo nombre. Al cabo de una hora (quizás más, quizás menos) estacionamos los vehículos en la salida del teleférico, y después de la desidia y las visitas al baño de último minuto, nos dispusimos a comenzar a caminar. Atravesamos una propiedad privada en un terreno plano semi-desértico, dimos algunas vueltas por unos potreros, seguimos una línea de agua y después de perder el camino por momentos, encontramos la vereda marcada de repente por listones rojos, plateados o azules. El camino de subida comenzó muy húmedo, y al cabo de un rato se dejaron ver las primeras caídas a causa del bochorno. Más sin embargo, era aún temprano para desmoralizarse.

El primer descanso de esta parte de la subida ocurrió junto a una pequeña cueva que Daniel nos explicó funciona como un drenaje natural de la montaña. Más adelante descansamos bajo un pequeño chorreadero de piedras, y el grupo se juntó nuevamente. La neblina no cesaba y el cielo no dejaba ver nuestro objetivo. Seguimos la vereda y de pronto perdimos el camino, pero mientras tanto, David exploraba hacia arriba en busca señales y Joaquín nos comentaba que el puerto estaba cerca. Subimos entre algunos árboles de ramas espesas y nopales  de muchas espinas. Llegamos al puerto y el grupo se juntó para un merecido descanso. Algunos tomaban fotografías, otros discutían la ruta o se quitaban las espinas clavadas en partes del cuerpo que no necesitan descripción alguna.


 

El Dany cresteando, las nubes pasan por la cumbre. Foto por Daniel Santos
El Dany cresteando, las nubes pasan por la cumbre. Foto por Daniel Santos

A partir de aquí  la ruta comenzaba a ser más clara, en donde había que bordear una cresta para después subirla por una ruta de piedras que involucraba utilizar las manos en algunas zonas. Se comenzaba a sentir un viento fresco indicando que estábamos cerca de la cumbre. Recuerdo que después de esas pequeñas escaladas llegamos a la cresta, que había que caminar mirando la barranca de ambos lados, pero la neblina no dejaba ver la inmensidad del asunto. Al cabo de unos minutos de caminar literalmente entre las nubes, Cruz, David, Ro Santos y yo comenzamos a correr hacia la cima, quizás en parte por ese impulso de sentir los pies sobre la cumbre, o quizás porque la niebla no dejaba ver el fondo del barranco. Miramos la cruz que nos marcaba la llegada, y nos felicitamos mutuamente por haber alcanzado la cumbre. En pocos minutos fue llegando el grupo, y después de compartir los alimentos, discutimos sobre los bailes extraños que ocurrieron entre algunos miembros del equipo, más sin embargo me abstendré de mencionar sus nombres por aquello de lavar la ropa sucia en casa.

Pasamos la bitácora semidestruida, la cual fue firmada por casi todos, mientras Joaquín nos hacía saber que de las últimas cuatro expediciones a pico san miguel, tres habían sido realizadas por algún miembro de trepacerros (o algo así). Tomamos la foto grupal, de la cual se perdió Martina debido a que se encontraba durmiendo algunos metros separada de nosotros.

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Grupal en cumbre. Fotografía por Roberto de los Santos.

Después de reír un rato frente a tan extraño incidente, comenzamos el descenso, el cual fue muy divertido, sobre todo la corridita del final ya para llegar a la pileta, donde hicimos el último descanso y más de uno aprovechó para refrescarse del calor que había estado ausente la mayor parte del día.

Y a partir de ahí, cada quien se dispersó para caminar a un paso más relajado hacia los coches, cada quién miró ese atardecer de fotografía, y con los riñones vacíos pero la euforia hasta las nubes regresamos a nuestra única (y verdadera) realidad.

Sergio Domínguez

A Feliciano.

 

 

 

Brook exhibiendose frente a Martina. Foto por Roberto de los Santos
Brook exhibiendose frente a Martina. Foto por Roberto de los Santos
Grupo casi al final. Foto: Roberto de los Santos
Grupo casi al final. Foto: Roberto de los Santos

 

 

 

Información técnica cortesía de Roberto de los Santos:
San Miguel Perfil verticalSan Miguel MS pathSan Miguel GE path

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8 comentarios sobre “Pico San Miguel

  1. En verdad fue un buen recorrido, en especial la bajada corriendo por las vereditas llenas de ramas, troncos y pica ojos.
    Habrán escuchado de David, Juaco y de mi que la vista desde el San Miguel es impresionante cuando está despejado. Pues aquí tienen la evidencia de que es verdad, las fotos de la primera expedición de los Trepacerros al San Miguel: http://www.flickr.com/photos/geniuspix/sets/72157611759257790

    Que la disfruten!!!

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  2. Si muy chida la reseña! Las fotos me gustaron mucho! Nos vemos el sabado estará muy chido este reto que viene. Como les dije nada mas que regrese el coordinador empezará la chinga que tanto nos gusta. Saludos a todos. Confirmenmennnn si vienenennnn!!!

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  3. Excelente reseña Sergio, definitivamente las espinas hicieron que no olvide el recorrido. Siento mucho lo de tu amigo, mucho ánimo para ti.
    Nos vemos el domingo gente

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