Recorrido Cañón de la Sandía – Cañón de San Judas

Reseña escrita por Luis Leonardo Zamora (Fugaz)
Fecha: 29 de Marzo de 2009
Título alternativo: “Explorando en la Huasteca”
Fotos: Luis Leonardo Zamora
Altimetría:

El domingo nos reunimos Joaquín y yo temprano con la idea de subir una montaña en la Huasteca, pero le propuse en lugar de ello mejor explorar el cañón de la Sandía, pues lo quería conocer, sólo que por hacerlo de manera tan improvisada no contemplamos la revisión de mapas de la zona y revisar referencias, pues resultó ser cuantiosamente más largo de lo que supusimos esa mañana.

La mañana lucía muy despejada, anunciando un día bastante soleado; apenas el día anterior había pasado por aquí en un recorrido de entrenamiento en bici por la mañana donde a pesar de estar soleada debimos usar sudadera por el frío presente; pero ahora el clima era más cálido. Dejamos el auto poco antes de la comunidad “El Alto”, y avanzaríamos caminando con rumbo a la presa rompepicos esperando conseguir un raite si teníamos suerte.

En lo que nos paramos y arreglamos nuestras mochilas para partir pasaron 2 camionetas, que pudieran habernos dado el raite deseado, ni modo; así que empezamos a caminar a las 8:17 AM desde una altitud de 750 MSNM aproximadamente. Pasamos frente a la entrada del cañón de San Judas, por donde esperábamos salir al final del recorrido y seguimos nuestra marcha.

Nos pasaron varios ciclistas y algunos vehículos; y al cabo de media hora caminando una camioneta nos dio raite, ahorrándonos unos kilómetros, dejándonos entre la tienda de las cocas y donde estaba la pluma para los trabajos de la presa, seguimos caminando y poco después de pasar dicha pluma otra camioneta nos dio raite, dejándonos muy cerca de Corral de Palma ahorrándonos 5 kms, además nos dio instrucciones de cómo encontrar el camino a la entrada del cañón, para entonces habíamos avanzado 12.5 kms.

Nos adentramos hacia la sierra donde nos dejó la camioneta siendo las 9:15 AM aproximadamente, no había brecha, pero siguiendo en línea recta llegaríamos al camino que llega al rancho de la Sandía en Corral de Palma, y de ahí encontramos un camino que nos llevó directo al cañón siguiendo una manguera de agua, mientras esquivábamos las espinas avisté un conejo que huía de nuestra presencia, sólo que tuvimos que desescalar por un punto sencillo pero no muy transitado.

Ya en la entrada del cañón vimos marcas del seguimiento de la vereda, conocidas como “monitos”, en una exploración es muy bueno encontrar dichas marcas, que te indican que vas por el sendero correcto. El pasaje al cañón es muy angosto está franqueado por paredes muy altas, así que disfrutamos enormemente esta etapa tomando muchas fotos, sin embargo terminó muy pronto, saliendo a una vereda, nosotros ilusamente pensamos que ya pronto terminaríamos, sin embargo, esto apenas era el principio del cañón.

Seguimos tomando fotos, siguiendo las marcas del sendero, que nos llevó a lo largo de una cañada con un pequeño arrollo que surtía de agua a Corral de Palmas y el rancho de la Sandía. Mantuvimos un paso fluido pero sin prisa, hasta aquí todo muy bien sin embargo no veíamos el final del cañón, pero por lo menos percibíamos que estábamos ascendiendo por el cañón con rumbo al poniente.

Eran las 11 AM y teníamos un poco de hambre, el sendero ya era algo difícil de seguir puesto que había muchas brecas de vacas que accedían al arroyo, por lo que continuamente teníamos que desandar para encontrar el sendero correcto, percibíamos que estábamos en una zona poco transitada, más atrás vi lo que me pareció ser excremento de oso; nos topamos unas vacas a las que instamos a salirse del camino para darnos preferencia. También vimos un águila blanca volando cerca de nosotros y culebras en un estanque. Fue algo agradable, a diferencia de toparnos o escuchar cerca de nosotros un enjambre de abejas.

Pero lo que más nos sorprendió y asustó fue que en una de esas que buscábamos la vereda luego de un paso fangoso, Joaquín luego de mover un arbusto avistó un gato montés a 12 metros de él dando un brinco para alejarse de nosotros, luego de esos cada uno portó una vara para sentirnos más seguros, pues además una vaca mugía desesperada y estruendosamente, no supimos por qué; la vereda era muy confusa y el tiempo avanzaba inmisericordiosamente, ya era mediodía, seguimos avanzando despacio, buscando los preciados y ahora escasos “monitos” que nos daban el aliciente de sabernos en la ruta correcta.

Para la 1 PM habíamos dado con la ruta correcta y decidimos tomar un descanso de 30 min. para comer, luego de eso continuamos, tomando una desviación de la vereda que nos llevó a una parte alta, pudiendo escuchar a dos personas platicar mientras cabalgaban por la vereda rumbo a nosotros, ¡vaya momento de alegría!, los esperamos y les pedimos informes de qué rumbo seguir.

Se trataba de Ramón Ayala, dueño de estas tierras acompañado de Ricardo Ayala su sobrino, nos dijeron que estábamos a la mitad, llevábamos 4 horas, así que pensamos nos faltaba otro tanto, nos dijo algo de al pasar la cerca no tirarla y seguir rumbo al puerto por la cañada, mientras ellos tomaban una cañada secundaria al sur-poniente. Antes de despedirnos, don Ramón nos dijo que pensaba haberme visto antes, pues me confundió con Sergio, quien también exploró esta zona.

Seguimos bastante bien, hasta toparnos con una cerca que no vimos por donde cruzarla o desviarnos a una cañada al sur-poniente, tardamos al menos 20 minutos intentando dar con el sendero, tomamos una desviación cruzando la cerca por una brecha de vacas que seguimos bastante rato hasta un punto peligroso cerca de un enjambre de abejas, para luego regresar hasta la cerca al ver que no era el sendero correcto.

Ya eran las 2 PM, y debatimos si regresar por la sandía o intentar completar el recorrido, así que hicimos un último intento y si en 20 min. no hallábamos el sendero al puerto regresaríamos, pues no queríamos explorar de noche en este difícil terreno. Afortunadamente este último intento de seguir por la cañada derecha al puerto fue exitosa, cruzamos la cerca por el centro y más adelante encontramos las marcas del sendero.

Poco después seguíamos un sendero bastante bien trazado, pudiendo avanzar mucha distancia en poco tiempo, recuperando algo del tiempo perdido. Sin embargo, aún faltaba mucho, pero que diferencia al ir por terreno más andable. A las 4:30 PM llegamos al ansiado puerto que nos llevaría a San Judas, era el punto más alto de la expedición, 1850 MSNM aproximadamente, desde aquí vimos gran parte de lo andado y lo que nos faltaba para San Judas.

Desafortunadamente aún nos faltaba gran distancia, esperábamos ver la cabaña, pero no era visible desde ahí, lo bueno es que ya faltaba menos, aún teníamos 2 horas de luz y el sendero parecía muy claro; ya no teníamos agua en nuestro camels, salvo un bote de litro y medio que reservamos para cuando llegáramos a terreno conocido en San Judas.

Seguimos con un paso muy fluido, hasta un punto confuso, para encontrar nuevamente el sendero, y bajar hasta el fondo de la cañada siguiendo el sendero, en esta etapa avanzamos bastante rápido, animados por la presión del tiempo, y la música de los grillos. En un momento descubrimos huellas en el sendero lo que nos ayudó a seguirlo más fácilmente.

De esta forma llegamos con buen tiempo a unas trancas para ganado, ya muy cerca de la pared por donde tomaríamos el cañón, la casita de San Judas quedaría al sur, y aunque nos decepcionó no ver la casita, nos alegramos enormemente el ver que habíamos llegado al cañón de San Judas justo un poco más abajo, siendo las 5:30 PM, una hora después de salir del puerto.

Era notable nuestro ingreso a San Judas al ver cuantiosas marcas, una de ellas luminiscente, pues la semana pasada, fue una edición más del tradicional periplo al escorpión; las marcas eran realmente excesivas, pero de noche una bendición, lo malo fue encontrarnos con basura reciente, entre ellas una lata de bebida energizante, pero estábamos tan cansados que no las recogimos.

Aún teníamos bastante luz así que paramos para tomar agua y comer frutas secas y poder continuar, aún nos faltaban al menos 2 horas más de camino para salir. Seguimos por este majestuoso cañón con muy buena luz, sin darnos cuenta pasamos por el punto donde se una la vereda que viene del cañón de las escaleras, y continuamos a buen ritmo animados en un punto por las porras de chicharras.

Pasamos por el paraje de la Virgen y más adelante ya cerca del final llegamos a la pared donde hay rutas de escalada, ahí vimos unos escaladores que dejaron el jeep estacionado cerca de ahí, aún nos faltaba media hora, eran las 7 PM y teníamos bastante luz a pesar de que la luna ya era visible.

A las 7:30 PM llegamos al camino que va la presa, esperábamos ver el auto pero lo dejamos a 500 metros más al poniente así que seguimos en su búsqueda corriendo los últimos 100 metros, completando el circuito luego de 11 hrs. 20 min., el cuál fue de una longitud aproximada de 25 km, de los cuales fueron a groso modo: 12.5 km por el camino a la presa (7 de ellos en camioneta), 7.5 km del cañón de la Sandía y 5.5 de San Judas.

Saludos,
Fugaz

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4 comentarios sobre “Recorrido Cañón de la Sandía – Cañón de San Judas

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